Artículo realizado por: José Mario Rodríguez Alvariño. Subdirector General de Aprendizaje a lo largo de la vida. Ministerio de Educación.
El aprendizaje a lo largo de toda la vida se ha convertido, desde el Consejo Europeo de Lisboa en marzo de 2000, en un concepto clave que preside buena parte de las políticas europeas en educación y formación.
La actualización y/o adquisición de cualificaciones es un objetivo compartido por los sistemas de educación y formación. Es necesario establecer mecanismos fluidos de trasvase de adultos en proceso de formación permanente, desde cualquier sistema al que pueda acceder, formal o no formal, al resto de ofertas formativas, de modo que cada uno pueda escoger y utilizar las vías que mejor se adecuen a su nivel, disponibilidad horaria, voluntad de trabajo o capacidad de asimilación de conocimientos.
En el siglo XXI todavía tenemos el importante reto de conseguir el éxito escolar de todo el alumnado y reducir las tasas de abandono escolar temprano. En España, según la Encuesta de Población Activa 2010 (2ºT), existen 12.881.100 personas mayores de 16 años, el 33,5%, que no poseen titulación de enseñanza básica obligatoria, y 13.459.400 trabajadores, el 58,2%, que no han recibido preparación específica para el desempeño de un puesto de trabajo.
Existen, por tanto, franjas importantes de población que precisan objetivamente dar un salto cualitativo en su desarrollo personal y social, a través de la obtención y reconocimiento formal de un nivel básico de educación o, en su caso, de niveles de cualificación profesional.
Parece claro, vista nuestra reciente historia, que además de los cambios en las leyes educativas y en los organismos impulsores de la formación de adultos es necesaria una actuación integrada, global, para llegar a una parte significativa de la población que tiene baja o nula cualificación, utilizando de modo coordinado los recursos disponibles en los distintos subsistemas y Administraciones.
Por tanto, se debe llevar a cabo una actuación coordinada a nivel estatal, autonómico y local para mejorar el aprendizaje de personas adultas, ampliando y facilitando su acceso, promoviendo una financiación adecuada y asegurando un uso eficiente de los recursos disponibles. En este sentido el Plan de Acción para el Aprendizaje Permanente del Gobierno de España, pendiente de aprobación por Consejo de Ministros, está dirigido al aumento de la tasa de participación de la población adulta en educación y formación, coordinando los recursos disponibles para facilitar su incorporación a las actividades de aprendizaje.
Políticas
Las políticas europeas para el aprendizaje permanente
En el año 2000 el Consejo Europeo de Lisboa fijó como objetivo estratégico convertir a Europa en 2010 en la sociedad más competitiva y dinámica del mundo, basada en el conocimiento. Un elemento clave de la agenda propuesta en Lisboa fue la promoción de la empleabilidad y la inclusión social mediante la inversión en los conocimientos y las competencias de la ciudadanía en todas las etapas de la vida.
La Comunicación de la Comisión de 27 de septiembre de 2007 estableció el Plan de Acción del Aprendizaje de Adultos, Action Plan on Adult Learning, Siempre es buen momento para aprender, definiendo acciones concretas en cinco ejes prioritarios, con el objeto de aumentar la participación en formación permanente de las personas adultas.
La Unión Europea se planteó en 2000 un objetivo específico dentro de la Estrategia Educación y Formación 2010: alcanzar el 12,5% de tasa de participación de adultos en educación y formación, formal o no formal, es decir, duplicar el nivel de partida. Sin embargo, el progreso no ha sido el esperado, ya que en 2010 la tasa media se situó en el 9,1%. Por otra parte, existe una notable dispersión de tasas de participación entre los países de la UE, desde valores en torno al 2% (Rumanía o Bulgaria) a niveles superiores al 25% (Suecia o Dinamarca).
El Consejo de la Unión Europea de 12 de mayo de 2009 planteó un nuevo objetivo en participación de personas adultas en formación permanente: alcanzar el 15% en el año 2020. De ahí la necesidad de aunar esfuerzos y coordinar los recursos para romper la inercia e incrementar el aprendizaje de personas adultas en el periodo 2010-2020, objeto de la Resolución del Consejo de la Comisión Europea sobre la Agenda Europea Renovada para el aprendizaje de adultos en el periodo 2012-2014.
La UE no alcanzó en 2010 el objetivo del 12,5% en participación de personas adultas entre 25 y 64 años en el aprendizaje permanente. El indicador de referencia muestra que desde 2006, año en que alcanzó el 9,7%, ha dejado de aumentar, e incluso ha bajado hasta el 9,1% en 2010. De ahí la necesidad de aunar esfuerzos y coordinar los recursos para el aprendizaje de personas adultas en el periodo 2010-2020.
El Consejo de la Unión Europea de 12 de mayo de 2009 se ha planteado un nuevo objetivo sobre participación de personas adultas en formación permanente: alcanzar el 15% en 2020. Para conseguir este objetivo colectivo se deben arbitrar mecanismos de coordinación y líneas prioritarias, objeto de la Resolución del Consejo de la Comisión Europea sobre la Agenda Europea Renovada para el aprendizaje de adultos en el periodo 2012-2014.
Aprendizaje permanente
El aprendizaje permanente en España: un nivel de desarrollo insuficiente
En España existe una clara preocupación de las Administraciones educativas por la formación de adultos. Desde la Ley General de Educación de 1970 se ha tratado de definir políticas de formación de adultos, si bien hasta los años noventa del siglo XX no se ha dedicado a estas políticas una dotación presupuestaria relevante, tanto en el ámbito educativo (desarrollos de la LOGSE) como en el laboral (desarrollos de la formación ocupacional y continua).
España se ha situado en niveles ligeramente superiores a la media europea en participación de personas adultas en educación y formación. Así, en 2010 el 10,8% de la ciudadanía española entre 25 y 64 años participaba en educación formal o no formal en las cuatro semanas anteriores a la encuesta, mientras que la cifra correspondiente para la Unión Europea 27 era del 9,1%. No obstante, parece claro que el punto de referencia para España deben ser los países más avanzados, que superan el 25% (Suecia y Dinamarca).
En España la participación de personas adultas entre 25 y 64 años en el aprendizaje permanente se ha situado en el 10,4%, entre 2006 y 2009, subiendo al 10,8% en 2010. La comparación con años anteriores a 2005 es difícil, pues se produjo una ruptura de serie ese año debido a que se tuvo en cuenta una mayor cobertura de las actividades de educación y formación en la Encuesta de Población Activa. En la Unión Europea la evolución fue de aumento hasta 2005, y partir de ese año se produjo una estabilización con ligera tendencia al descenso.
En España se encuentran diferencias en formación permanente entre la media nacional y los porcentajes de las comunidades autónomas, que se sitúan entre el 9% y el 13%. La variación en 2010 con respecto a 2005 es la siguiente: en cinco comunidades ha disminuido el porcentaje, con la variación máxima de 1,3% en Cantabria, y en el resto, incluidas Ceuta y Melilla, ha aumentado, con la diferencia máxima de 1,9% en Murcia.
Estos índices muestran con claridad la dificultad de España para acometer en los próximos años una profunda transformación en los niveles de cualificación de la población.
Con esta perspectiva debe preocupar la existencia de colectivos, numéricamente importantes, con baja o nula cualificación, a los que se ha de prestar atención prioritaria ofreciéndoles nuevas oportunidades para la integración social y laboral. En particular:
- Población adulta que carece de las competencias básicas correspondientes a la enseñanza obligatoria. Según la EPA 2ºT 2010, 12.881.100 personas mayores de 16 años, el 33,5% de esta población, carecen de acreditación de estas competencias básicas.
- Población activa que carece de acreditación de su cualificación profesional, que alcanza el 58,2% (13.459.400 trabajadores) según la EPA 2ºT 2010.
- Jóvenes que no obtienen el Graduado en Educación Secundaria Obligatoria al finalizar el 4º curso de ESO (79.537 en el curso 2007/2008).
- Jóvenes que abandonan prematuramente los estudios (el 31,2% de la población entre 18 y 24 años, año 2009).
En el ámbito del aprendizaje permanente existen muchos ejemplos de buenas iniciativas llevadas a cabo por las Administraciones y por entidades de la sociedad civil, en general sin ánimo de lucro, pero adolecen de una notable dispersión y falta de sinergia entre ellas. En España hemos de hacer un esfuerzo para mejorar la participación, la calidad, la financiación y el desarrollo del sector.
Es necesario, por tanto, una actuación coordinada a nivel estatal, autonómico y local para mejorar el aprendizaje de personas adultas, ampliando y facilitando su acceso, promoviendo una financiación adecuada y asegurando un uso eficiente de los recursos disponibles.
En el ámbito del sistema educativo el Ministerio de Educación y los departamentos de Educación de las comunidades autónomas, a través de centros públicos, centros privados o mediante convenios y subvenciones con entidades de iniciativa social sin ánimo de lucro, imparten enseñanzas para personas adultas, tanto formales como no formales. Estas enseñanzas se imparten en la modalidad presencial en los centros de educación de personas adultas y en algunos IES, y en las modalidades a distancia o de teleformación, por las comunidades autónomas, el Ministerio de Educación (Ceuta y Melilla), CIDEAD y Aula Mentor. En el curso 2010/2011 se matricularon en estas enseñanzas un total de 671.294 personas adultas, de las que 462.089 siguieron enseñanzas regladas y 209.205 enseñanzas no formales.
En el ámbito laboral, la oferta de formación para la población activa está regulada por el Real Decreto 395/2007 de Formación para el Empleo, que incluye tanto la formación que las empresas organizan para sus trabajadores, como la que se oferta a través de los planes de los agentes sociales, de carácter sectorial o intersectorial, a los que acceden gratuitamente los trabajadores empleados. Asimismo, existe una oferta de acciones formativas dirigidas preferentemente a desempleados, mediante convenios estatales o autonómicos entre los servicios públicos de empleo y distintas instituciones. En 2010 más de 4.500.000 trabajadores accedieron a esta formación.
En el ámbito municipal es destacable el papel que juegan las corporaciones locales, muchas de ellas pertenecientes a la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras, que consideran la educación como un eje de desarrollo fundamental de las personas, complementando con sus actuaciones al sistema de educación formal. Es una realidad la intervención desde los ayuntamientos en las acciones educativas de sus ciudades tanto de carácter no formal como informal, ofertadas a la ciudadanía por medio de instrumentos como universidades populares, programas de igualdad de género o aulas de personas adultas.
Además, existen ofertas de formación para la población adulta proporcionadas por iniciativas de otras entidades públicas (otros ministerios, diputaciones, universidades?) y privadas, especialmente sin ánimo de lucro (obras sociales de cajas de ahorros, asociaciones, universidades populares?). Según los datos del INE, este tipo de enseñanzas son seguidas en mayor medida por la población de mayores de 45 años, y los temas que tienen mayor aceptación son los relacionados con la incorporación a las nuevas tecnologías y con las humanidades.
Plan de Acción
Plan de Acción para el Aprendizaje Permanente. Nuevas oportunidades para aprender
1. Necesidad del plan de acción
Las sociedades y los mercados laborales a escala europea e internacional están experimentando cambios acelerados que exigen una adaptación continua de ciudadanos y trabajadores. Las políticas de aprendizaje permanente se asocian a mercados de trabajo cambiantes, en los que hay que mantener viva la cualificación, adquirir nuevas competencias y ser capaz de cambiar a nuevas profesiones, y se vinculan a profundas transformaciones sociales, que exigen competencias personales para ser ciudadanos saludables, creativos, interactivos y comprometidos.
El aprendizaje de personas adultas se convierte en estas circunstancias en una manera de lograr la mejora de la cualificación de las personas poco cualificadas o cuyas aptitudes profesionales se han quedado desfasadas, permitiéndoles adquirir competencias clave en cualquier momento de su vida.
Esta situación requiere una previsión de políticas y acciones para afrontar con éxito las necesidades del mercado laboral, con una reducción de los niveles de cualificación bajos al 15% y con mayores requerimientos de cualificaciones de nivel medio o alto, que en 2020 supondrán el 85% de los 235 millones de puestos de trabajo disponibles en Europa.
El Gobierno, las comunidades autónomas y las demás instituciones y organizaciones interesadas deben actuar, en sus ámbitos respectivos, para facilitar el acceso de las personas adultas al aprendizaje permanente, proporcionar orientación y acelerar la validación y el reconocimiento de las competencias adquiridas mediante aprendizaje no formal e informal. Especialmente, es necesario garantizar las oportunidades de aprendizaje que permitan alcanzar competencias clave a quienes se encuentran en situación de riesgo.
Es necesario coordinar y establecer sinergias entre las ofertas formativas de los ámbitos educativo, laboral, municipal y de iniciativas de otras entidades públicas (otros ministerios, diputaciones, universidades?) y privadas, especialmente sin ánimo de lucro (obras sociales de cajas de ahorros, asociaciones, universidades populares, agentes sociales?).
La dispersión y superposición de las ofertas formativas existentes aconsejan una acción de Gobierno que permita, en función de la coordinación de los recursos disponibles, dar un salto cualitativo en la participación de personas adultas en aprendizaje permanente.
2. Objetivos del Plan de Acción
Si bien España no está mal situada para alcanzar en 2020 el objetivo del 15% de participación establecido por la Unión Europea, nuestro objetivo debe ser más ambicioso, para situarnos en el ámbito de los países más avanzados.
El objetivo de participación en formación permanente para 2020 debe establecerse en el 20%, con especial atención a colectivos desfavorecidos: coordinando los recursos disponibles; facilitando vías de acceso a la formación; generalizando el proceso de validación y reconocimiento de competencias; y aumentando la calidad del sector.
En el periodo 2012-2014 el Plan de acción debe romper la tendencia al estancamiento y alcanzar una tasa de participación del 12%.
3. Estructura del Plan de Acción
El Plan de Acción está dirigido al conjunto de la población, para que pueda aumentar sus competencias profesionales, personales o sociales, complementando las adquiridas durante su paso por el sistema educativo en su etapa escolar inicial. No obstante, el Plan de Acción establece como prioridad la atención a colectivos con baja o nula cualificación, a los que se debe ofrecer nuevas oportunidades para la integración social y laboral.
Para alcanzar los objetivos del Plan Acción para el Aprendizaje Permanente, el Gobierno de España propone a las Administraciones, comunidades autónomas, agentes sociales y organizaciones o entidades interesadas en el sector, la coordinación de sus acciones y recursos, y la participación en los siguientes ejes estratégicos, vinculados y coherentes con el Plan de Acción 2010-2011 del Ministerio de Educación, con la Ley de Economía Sostenible, y con el Real Decreto Ley 1/2011 de medidas urgentes para promover la transición al empleo estable y la recualificación profesional de las personas desempleadas:
- 1. Desarrollar mecanismos que faciliten la reincorporación de la población adulta al sistema educativo para obtener el Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.
- 2. Generalizar el reconocimiento de competencias profesionales como mecanismo para aumentar la cualificación de la población activa, en particular la de los trabajadores poco cualificados.
- 3. Establecer nuevas vías de acceso a la formación profesional, y hacer compatible el trabajo y el estudio para los jóvenes que lo abandonan prematuramente.
- 4. Reforzar la actualización y la adquisición de nuevas competencias profesionales para afrontar con éxito el cambiante mercado laboral.
- 5. Promover el acceso de las personas adultas al Bachillerato, a la Formación Profesional y a la Universidad.
- 6. Ofrecer educación y formación, formal y no formal, a personas en riesgo de exclusión social como estrategia de apoyo a la superación de situaciones de pobreza y marginación.
- 7. Difundir entre la ciudadanía las posibilidades de la formación permanente.
- 8. Establecer mecanismos para la mejora de la calidad y la evaluación periódica de la implementación de las políticas relacionadas con el aprendizaje a lo largo de la vida, con participación de todos los agentes implicados.
Estos ejes estratégicos se articulan en 25 acciones, en las cuales es posible integrar las actividades actualmente en desarrollo y aquellas a implantar por las distintas Administraciones, agentes sociales y entidades de la sociedad civil implicadas en el aprendizaje permanente.
4. Presentación del Plan de Acción en Consejo de Ministros
El Consejo de Ministros del 18 de noviembre de 2011 ha recibido un informe del ministro de Educación sobre el Aprendizaje Permanente en España-Nuevas oportunidades para aprender. El informe completo puede consultarse en la página web del Ministerio de Educación:
http://www.educacion.gob.es/horizontales/prensa/notas/2011/11/consejo-aprendizaje.html