Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Abril 10

La experiencia laboral en el País Vasco

El servicio del reconocimiento se basa en el trabajo y el concurso de muchas personas encargadas de informar, asesorar, evaluar, así como gestionar y hacer el seguimiento del proceso, etc. Hay que crear una estructura compleja y a la vez flexible y abierta que requiera una buena dirección y un liderazgo claro.

Cinco años reconociendo y certificando la experiencia laboral en el País Vasco

Después de venir trabajando en el proceso de evaluación y reconocimiento de la competencia profesional adquirida por la experiencia laboral y/u otros aprendizajes previos, de haber llevado a cabo diez periodos de actuaciones y atender a cerca de cinco mil personas trabajadoras, es tiempo de hacer balance, de repasar las lecciones aprendidas y de atisbar el futuro con optimismo y realismo.

En el n.º 10 de Formación XXI, en marzo de 2008, hicimos una presentación del Dispositivo de Reconocimiento de la Competencia del País Vasco, hablamos de su génesis, de los elementos conceptuales y procedimentales que constituyen el fundamento de toda operativa relativa a la evaluación y el reconocimiento de la experiencia, de los resultados obtenidos hasta entonces, de las singularidades de nuestro modelo, de la opinión de los usuarios de este servicio y de otras muchas cosas más. Si tenemos en cuenta que, como dice el lenguaje popular, «ha llovido bastante» desde que apareció el artículo mencionado y muchísimo desde que hace ahora cinco años iniciamos las primeras actuaciones del Dispositivo de Reconocimiento de la Competencia, creemos que es buen momento para hacer balance en esta revista de lo sucedido con el proceso, de los resultados, de sus puntos fuertes y de sus áreas de mejora.

En marzo de 2008 nos lamentamos de que, trascurridos seis años desde la publicación de la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y la Formación Profesional, no se habían desarrollado en todo el Estado Español las previsiones relativas al reconocimiento de la competencia profesional contempladas en la ella. Hoy, sin embargo, podemos decir que ya ha visto la luz el tan ansiado Real Decreto que ordena el proceso de la evaluación, el reconocimiento y la certificación de las competencias adquiridas por la experiencia laboral. Más vale tarde que nunca, pero no estará de sobra hacer la consideración de que en temas relativos al empleo, la capacitación de los trabajadores, la formación profesional y todos los aspectos que rodean este asunto tan crucial en cualquier país que quiera estar en primera línea de la producción, el empleo y la economía, no se puede actuar con tanta dilación y parsimonia.

Varios países europeos (Reino Unido, Francia, Noruega, Holanda) nos llevan varios años de ventaja en este terreno. No obstante, mal que bien, en España, al amparo de sendos reales decretos de los ministerios de Educación y Trabajo publicados en 2003, algunas comunidades autónomas como Aragón, Cataluña, Canarias, Galicia, Andalucía y el País Vasco han podido llevar a cabo actuaciones de evaluación y reconocimiento de la competencia profesional. Esto no es cuestión de poca importancia por cuanto nos ha permitido acumular una gran experiencia y se han extraído una serie de principios conceptuales y procedimentales plasmados después, y con buen criterio a nuestro entender, en el nuevo Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral.

Evaluación

Los resultados de la evaluación y el reconocimiento en el País Vasco

En octubre de 2004 comenzaron en la Comunidad Autónoma del País Vasco las primeras actuaciones de evaluación, reconocimiento y certificación de la competencia con un carácter permanente. El proceso de reconocimiento se ha desarrollado tomando como soporte legislativo el Real Decreto 942 de 2003 y, por consiguiente, bajo el referente de las Unidades de Competencia de los ciclos formativos de Formación Profesional Específica. Se arrancó con la posibilidad de acudir al reconocimiento de 7 títulos, y dos años y medio más tarde el alcance abarcó 11 títulos, luego 17, y en el último periodo concluido, 20. Vamos a ver, por lo tanto, los datos de los diez periodos de actuaciones llevados a cabo entre octubre de 2004 y julio de 2009.

  • Personas inscritas: 4.583
  • Personas que han pasado a la fase de pruebas de competencia: 3.356
  • Personas con, al menos, una Unidad de Competencia reconocida: 3.266
  • Títulos completos obtenidos por los candidatos: 824

Estimamos que el número de personas que han pasado por el proceso es lo suficientemente amplio para sacar algunas conclusiones.

En el presente ejercicio, octubre de 2009-junio de 2010, el proceso se ha enfocado por dos vías, muy similares en cuanto al procedimiento, pero con un soporte jurídico diferenciado. Por un lado, se ha realizado la última convocatoria a través de nuestro sistema, ya tradicional, al amparo del Real Decreto 942. En esta convocatoria se está trabajando con 1.350 personas inscritas y concluirán las actuaciones en el mes de junio.

Por otro lado, al amparo del Real Decreto 1224, de forma experimental hasta que se publique nuestro Decreto autonómico de reconocimiento, se han convocado 1.000 plazas para personas que quieren adquirir las cualificaciones profesionales de Atención a personas dependientes en domicilio y Atención a personas dependientes en instituciones sociales. Para la primera, 500 personas están pasando por un plan de formación de 480 horas y luego se comprobará la adquisición de la competencia a través de las pruebas de contraste de competencia del Dispositivo de Reconocimiento. Para la cualificación de Atención a personas dependientes en instituciones sociales, se convocaron 500 plazas a fin de realizar la evaluación y el reconocimiento por el proceso convencional de información, asesoramiento y pruebas. Para esta última convocatoria se inscribieron 1.015 personas y han sido seleccionadas las quinientas que mayor tiempo de experiencia en asistencia en instituciones han acreditado.

En definitiva, este año, el Dispositivo de Reconocimiento de la Competencia del País Vasco va a prestar el servicio de evaluación, reconocimiento y certificación a 2.350 personas, un número nada desdeñable si se tiene en cuenta que los ámbitos profesionales a los que se pueden acoger son todavía muy limitados.

Entre los resultados obtenidos a lo largo de estos cinco años de trabajos tenemos que mencionar, también, la elaboración de dos estudios externos sobre la percepción que tienen los candidatos una vez concluido el proceso, uno en 2006 y el otro en 2008; y la publicación en 2008 de un libro, El reconocimiento de la competencia profesional en el País Vasco , en el cual se da cuenta del nacimiento del Dispositivo, de su puesta en marcha y de los elementos conceptuales y procedimentales que se han movilizado para hacer realidad el proceso de reconocimiento en nuestra comunidad autónoma.

No obstante, entre los logros tenemos que enfatizar la formación y la competencia adquirida por nuestros proveedores del servicio, que han sido el elemento fundamental o piedra angular de todo el sistema. Actualmente tenemos alrededor de doscientas personas formadas y con experiencia como informadores, asesores y evaluadores. Creo que es un deber agradecer su trabajo y esfuerzo desde estas líneas.

Lecciones

Las lecciones aprendidas y sugerencias

El día 25 de agosto de 2009 se publicó el Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral. Esta norma concede a las comunidades autónomas un año de plazo para implementar el proceso de evaluación y reconocimiento en su ámbito territorial de actuación. Muchas de ellas no tienen experiencia en este terreno, y por ello, desde este artículo, al amparo de lo que hemos aprendido durante estos años, creemos conveniente comentar algunos aspectos que pueden ser de utilidad para quienes hemos venido trabajando en este proceso y para los que tienen que diseñar y preparar su puesta en marcha.

1. La evaluación, reconocimiento y certificación de la competencia hay que entenderla como un servicio que prestamos a las personas adultas, servicio que tiene como objetivos importantes, en primer lugar, hacer un acto de coherencia social y de justicia reconociendo a las personas lo que saben hacer, es decir, las competencias profesionales que ya poseen y, en segundo, motivar a estas mismas personas para que continúen incrementando sus competencias y el aprendizaje a lo largo de la vida, que tan en boga está en la sociedad moderna. Sugerimos encarecidamente que persigamos siempre el logro de estos dos objetivos y no nos despistemos jamás de este fin primordial.

Posiblemente, a este proceso no acudirán grandes masas de trabajadores, tal y como se cree. Sin embargo, con frecuencia, sobre todo los primeros años, habrá trabajadores y trabajadoras que acudirán con diferentes motivaciones: obtener un título o certificado de profesionalidad que posibilite presentarse a una OPE (a veces, incluso, para mantener su puesto de trabajo), hacerse con un carnet profesional, progresar en su trabajo, o el propio prurito personal de acceder a un título. En definitiva, se puede decir que el proceso de reconocimiento tiene un gran valor subjetivo para algunas personas y es un servicio que se ha de proporcionar de una forma abierta y amable. Como veremos, un 50% de las personas que han pasado por el proceso han seguido formándose. Sin duda, es un resultado importante alineado con el objetivo principal de los sistemas de reconocimiento.

2. El servicio del reconocimiento requiere el trabajo y el concurso de muchas personas, informadoras, asesoras, evaluadoras, así como gestión y seguimiento del proceso, etc. Hay que crear una estructura compleja que requiera una buena dirección y un liderazgo claro. Pero cuidado; esta estructura ha de ser flexible y abierta. No creemos algo mastodóntico porque el número de personas que acudan a este servicio, que habrá que ofrecerlo siempre, por la propia lógica de la demanda a lo largo del tiempo, ha de ir necesariamente disminuyendo. En el caso del País Vasco, el 70% de las personas que han participado en el proceso se encuentran en el tramo de edad entre los 35 y los 55 años. Las personas mayores de 55 están pensando en la jubilación, y la mayoría de las menores de 35 seguramente están tituladas. Un dato que confirma lo que estamos diciendo: para los títulos de grado medio de Carrocería y Electromecánica de vehículos, en los primeros periodos se inscribían entre 50 y 60 personas, ahora lo hacen menos de 30 y la tendencia permanente es la disminución del número de candidatos.

3. Un tema importante y delicado es el costo del servicio para las Administraciones. Debemos diseñar un servicio económicamente viable. En nuestro caso no ha sido excesivamente costoso porque a los proveedores se les ha pagado por horas de trabajo. Tenemos que confesar que no es fácil visualizar el sistema de dedicación y/o retribuciones que se ha de aplicar a los proveedores para hacer del sistema de reconocimiento algo viable y no excesivamente costoso. Somos partidarios de un sistema mixto de dedicación horaria cuando el número de candidatos sea conocido, y de retribución por horas trabajadas cuando no se produzca esta circunstancia. Este tema no es sencillo y habrá que establecer con mucho cuidado los mecanismos de retribución.

4. La fase de asesoramiento-acompañamiento es el momento que dota de más valor añadido a todo el proceso de evaluación y reconocimiento por cuanto le hace más amable para los candidatos. Si se hace bien, es un elemento motivador de primer orden para los candidatos y un procedimiento de capital importancia para la recogida de evidencias de competencia. Por todo ello, es importante que los profesionales que han de prestar este servicio respondan a un perfil de personas proactivas y abiertas. Otra cuestión importante: que sean técnicos en el ámbito profesional porque es, de todo punto necesario, que conozcan el referente profesional del que se trate. Para esta función no sirve un orientador genérico.

Por otro lado, así lo hemos hecho en la Comunidad Autónoma del País Vasco, y ha sido factible por el volumen poblacional de la autonomía y la extensión territorial. Creemos conveniente indicar la conveniencia de utilizar un único equipo o comisión evaluadora por familia o especialidad profesional para toda la Comunidad para garantizar la fiabilidad, homogeneidad y validez de la evaluación. Somos conscientes de que hay comunidades autónomas más grandes y con más población, y nuestra sugerencia es que se hagan los mínimos equipos para la misma familia profesional y que estén bien calibrados para participar de los mismos criterios de evaluación y calificación.

Los criterios manejados para la organización de las fases de asesoramiento y pruebas de competencia han dado resultados satisfactorios.

5. Como se ha apuntado, el gran objetivo del sistema de reconocimiento de la competencia es motivar a las personas para el aprendizaje y el incremento de la competencia. Muchas personas, tras su paso por el proceso de reconocimiento, no ven reconocida toda la competencia profesional establecida para un título y/o un certificado de profesionalidad. En el País Vasco han sido susceptibles de ser reconocidos los títulos para los cuales había un catálogo de créditos o unidades formativas de los módulos asociados a las unidades de competencia a fin de dar respuesta a las necesidades de formación que a las personas se les presentaban para completar las unidades de competencia integrantes de un título. Por otro lado, estas unidades formativas más pequeñas que el módulo se ofertan en muchos centros de formación profesional, lo cual proporciona un camino relativamente cómodo para que las personas puedan completar por la vía formativa las unidades de competencia que no les han sido reconocidas en el proceso. Hay que manifestar la importancia que tiene proveer a los candidatos de un plan de formación para completar lo que les falta para obtener un título o certificado de profesionalidad completo y responder con una oferta formativa buena, amplia y suficiente para dar respuesta a esta demanda. Debemos cerrar el círculo.

6. Por último, por no disponer de más espacio y por el deseo de no cansar y aburrir al amable lector, vamos a tratar el alcance de las cualificaciones profesionales susceptibles de ser reconocidas.

El sistema de evaluación y reconocimiento debe tener un carácter universal por el cual cualquiera de las cualificaciones del Catálogo Nacional de Cualificaciones ha de ser susceptible de reconocimiento. No podemos brindar la oportunidad del reconocimiento en unas familias profesionales y en otras no. En las diversas convocatorias habrá que tener en cuenta este principio de universalidad.

Sin embargo, por aquello del dicho popular de «no matar moscas a cañonazos», es muy posible que una o alguna comunidad autónoma no pueda abordar todo el extenso campo de las cualificaciones profesionales, ni siquiera en convocatorias sucesivas, por diferentes razones. Para dar respuesta al proceso es necesaria una estructura potente y bastante personal preparado, medios tecnológicos, etc. Somos de la opinión de que entre comunidades autónomas vecinas, dentro de un espíritu de cooperación, deberíamos tratar de complementarnos, sobre todo, en las familias profesionales o ámbitos que no tienen mucha presencia o entidad en el empleo de nuestra Comunidad, transvasando candidatos entre unas y otras cuando se estime necesario. Entendemos que todas las comunidades autónomas no podemos tener en el alcance todo el amplio espectro de familias profesionales y cualificaciones contempladas en el Catálogo Nacional.

Valoración

Cómo valoran los candidatos el proceso

Entre los meses de abril y octubre de 2008 una empresa de prospección sociológica elaboró un estudio externo, el segundo que se ha llevado a cabo, sobre una muestra de aproximadamente mil entrevistas telefónicas a personas que habían pasado por el proceso de reconocimiento. Aquí presentamos los resultados que ofrecen las respuestas a algunas de las cuestiones que entendemos más significativas:

1. Nivel de estudios de los candidatos

  • FP I/Bachiller 50%
  • Graduado Escolar/Cert. Escolaridad 17%
  • FP II, Universidad, otros 33%

2. Edad

  • 68% > de 35 años
  • 32% < de 35 años

3. Años de media de experiencia laboral 13,5 años

4. Situación laboral de los candidatos

  • 54% fijo
  • 32% temporal
  • 8% autónomo
  • 5% parado

5. Grado de satisfacción

  • Con las fases y procedimiento 7,6
  • Con los proveedores del servicio 7,7

6. Efectos para los candidatos

A. Lo mejor valorado

  • Impulso al aprendizaje 7,4
  • Interés por el desarrollo profesional 7,4

B. Lo peor valorado

  • Posibilidades de promoción 6,1
  • Un mejor empleo 6,2

7. Formación

  • El 50% de los candidatos han hecho formación después de pasar por el Dispositivo de Reconocimiento.

8. ¿Volvería a presentarse?

  • SÍ 75%
  • NO 25%

9. ¿Con qué fin volvería a presentarse?

  • Para obtener un título 77,5%
  • Para que se le reconozca lo que sabe 17,2%
  • Para ampliar conocimientos u otros 5,30%

Mejora

Las áreas de mejora

Diez periodos de actuaciones y cinco años de trabajo han permitido extraer bastantes conclusiones sobre los efectos de los procedimientos diseñados, la calidad del servicio proporcionado a los candidatos y otros aspectos de interés. La conclusión es que se han producido efectos positivos y el resultado es satisfactorio, si bien hay que manifestar que se han visualizado algunas sombras.

Quizás, uno de los enfoques más débiles ha sido la fase de información. Somos conscientes de que el sistema requiere un servicio de información prestado por personal experto en el Sistema de Cualificaciones y Formación Profesional. Mediadores de aprendizaje u orientadores profesionales serían necesarios en nuestros centros y otros lugares en los que se informe del proceso de reconocimiento. Las informaciones rápidas de ventanilla y el reparto de folletos a los candidatos son manifiestamente insuficientes. Las personas que acuden al servicio suelen mostrar un buen grado de ansiedad y demandan una respuesta sobre el reconocimiento de su cualificación que sólo puede darse al final del proceso. Hay que dedicar algo más de tiempo a atender a estas personas, explicarles detenidamente el proceso de reconocimiento, y orientarlas sobre la cualificación que se ajusta mejor a su competencia y otros aspectos relacionados con el reconocimiento y la formación.

Otro de los aspectos que hay que mejorar es la gestión de la fase de asesoramiento. Estamos convencidos de que esta fase es la que más valor aporta a todo el proceso por varias razones, siendo la más importante la motivación que proporciona a las personas. La recogida de evidencias y posibilitar a los candidatos un proceso amable para explicitar y demostrar lo que él sabe hacer dotan de gran valor a esta fase. Para ello son necesarios asesores con gran experiencia, expertos en el ámbito profesional correspondiente, además de los recursos y el tiempo suficiente para llevar a cabo las actuaciones relativas a esta fase con calma y tranquilidad. Estimamos que el tiempo mínimo para desarrollar esta fase en las condiciones idóneas no ha de ser inferior a un trimestre.

Epílogo

El hecho de que a una persona se le reconozca y certifique la competencia profesional adquirida en su trabajo o a través de otros aprendizajes no formales es algo motivador y proporciona, generalmente, gran satisfacción. Por otro lado, las personas proveedoras del servicio, informadores, asesores y evaluadores, después de varios años trabajando han transmitido una alta valoración del trabajo que están haciendo, entre otras cosas, porque la experiencia les ha permitido profundizar en la comprensión del concepto de competencia profesional y reflexionar sobre las estrategias para lograr que las personas lleguen a apoderarse, mediante la experiencia laboral o procesos formativos, de las capacidades, habilidades y destrezas que las hacen ser competentes.

Quiero terminar con el mismo mensaje que transmitíamos hace dos años: la implantación de un sistema de evaluación y reconocimiento de la competencia profesional adquirida por experiencia laboral u otros aprendizajes previos es un servicio que las Administraciones Públicas deben prestar a los ciudadanos para favorecer el incremento de la cualificación profesional y ser justos al reconocer oficialmente las competencias que ya poseen.

Artículo realizado por: Imanol López Lacalle. Director de la Agencia Vasca para la Evaluación de la Competencia y la Calidad de la Formación Profesional.

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