Como tal se ha convertido en el referente para la gestión de los recursos humanos; para el diseño de la formación para el trabajo, tanto reglada como para el empleo; se utiliza en políticas de selección, contratación y remuneración; para el reconocimiento de la cualificación, para la elaboración de planes de carrera; ...
Por otra parte, en estos momentos de convergencia europea y de la creación-construcción de los diferentes espacios europeos consecuencia de la Cumbre de Lisboa (de investigación y la innovación, de educación superior, de formación permanente, de la educación y la formación) se ha convertido igualmente en el referente para la transparencia, la correspondencia, la movilidad, la polivalencia, la flexibilidad, y en este sentido se realizan planteamientos normativos en los diferentes países, posibilitando distintos sistemas nacionales de cualificaciones, a la vez que se está conformando un Marco Europeo de las Cualificaciones, aglutinador, si cabe, de los diferentes sistemas nacionales que se integran e interconectan gracias a la competencia profesional como unidad de referencia.
Con todo y a pesar del valor de la competencia profesional mínimamente apuntado, no hay que olvidar que la misma también tiene sus problemáticas implícitas. Una de ellas es la relativa a su evaluación y certificación. Estamos viviendo en los últimos años todo un conjunto de experiencias relativas a los sistemas, dispositivos, modelos, instrumentos, evaluadores, ... de la evaluación de la competencia. Incluso se incorpora a ello, dado el propio carácter de la adquisición y desarrollo de las competencias a partir de la práctica ?experiencia profesional, el reconocimiento o visibilidad de las mismas. En esta lógica el debate aún está vivo y pendientes algunas decisiones de índole política en la articulación definitiva de un sistema de evaluación y reconocimiento de las mismas.
Este monográfico sensible a esta realidad pone sobre el tapete dicha problemática y centra la atención en algunas claves de la evaluación y certificación de las competencias profesionales.
En primer lugar, Carmen Ruiz con su artículo sobre El proceso de evaluación y certificación de la competencia profesional analiza algunas cuestiones en relación con la articulación de procesos evaluativos que conducen a la certificación de la competencia profesional, con independencia del escenario de adquisición de la misma (formal, no formal e informal y la experiencia profesional). Considera elementos claves en la determinación de un modelo de evaluación, la definición del objeto, los agentes, instituciones, e instrumentos de evaluación, así como el contexto, referentes y criterios de evaluación.
Por su parte, Teresa Muñoz con su reflexión sobre la Evaluación y Certificación de la experiencia laboral y la formación para el empleo, arranca de las cualificaciones sobre la certificación en clave de unidad de competencias para centrar su análisis, con tal referente del sistema de cualificaciones, en el reconocimiento de las competencias adquiridas por la experiencia, ofreciendo al efecto todo un modelo de evaluación certificación en clave de Sistema Integrado de Información, Orientación y Certificación.
Por último, Ángel Yagüe , con su aportación sobre Puentes entre el aprendizaje no formal e informal y el empleo. Alternativas, se ubica en la órbita del aprendizaje permanente, asumiendo tres formas de aprendizaje ?formal, no formal e informal- que conducen a la adquisición de competencias profesionales. Apunta a la necesidad de un sistema nacional de cualificaciones capaz de asumir los diferentes puentes ?conectores- de los subsistemas de formación, del empleo, del diálogo social, de la negociación colectiva, teniendo como referencia última la competencia profesional.
José Tejada Fernández