A ello habría que añadir también el propio confusionismo o falta de precisión de algunos términos, según nos ubiquemos en el ámbito de la educación formal o no formal. Todo ello indica que es difícil realizar cualquier tipo de clasificación, catalogación o identificación sin correr riesgos y defectos. Pero asumimos, de entrada, que no puede abordarse dicho análisis de manera unificada, por cuanto tampoco lo son los contextos económicos, laborales, políticos y culturales.
En realidad son múltiples las situaciones y escenarios de actuación profesional tanto dentro como fuera del sistema y, a la vez, múltiples los perfiles que podemos encontrar dentro de lo que se considera la familia profesional de la educación, así como su formación y profesionalización. A todo ello habría que añadir la propia variabilidad de los diferentes países, de lo que son fiel exponente los informes y documentos que continuamente se están elaborando en el seno de la Unión Europea.
El presente monográfico pretende de manera modesta abordar algunas de las características y problemáticas de estos profesionales. Para ello se ha organizado en torno a dos bloques de contenido: de una parte, tres aportaciones más extensas y varios documentos de trabajo más breves sobre aspectos particulares de algunos actores.
En primer lugar, se presenta el artículo ¿Es el formador un profesional? Algunos obstáculos que dificultan su identidad profesional de Antonio Navío. Se abordan aspectos básicos relacionados con la profesionalidad, así como algunos obstáculos que impiden dicha identidad y su desarrollo profesional, desde sus funciones, hasta su situación sociolaboral precaria y su propia formación.
Por su parte, Carlos Marcelo afronta La formación docente en la sociedad del conocimiento y la información: avances y temas pendientes. Su planteamiento arranca de la transformación que está aconteciendo en todos los órdenes de la vida y cómo ésta afecta igualmente al trabajo de los profesores, desde sus referentes, sus nuevos recursos, sus nuevos conocimientos y la propias oportunidades que la sociedad del conocimiento y la información le ofrece para el desarrollo de su actividad profesional.
Por último, Manuel Fernández Cruz, desde una perspectiva europea abierta al mundo, afronta la internacionalización de la formación en su trabajo Formación interuniversitaria e investigación internacional , dos ámbitos necesarios en la formación de formadores. Este planteamiento no es solo una consecuencia de la convergencia hacia el año 2010, sino también un nuevo referente de la profesionalización de los actores. La implicación de diversas instituciones y diferentes escenarios geográficos no solo añade un acicate a dicha formación, sino que se convierte en recurso fundamental para las dos experiencias-proyectos que presenta. // Por José Tejada Fernández.