Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Febrero 11

Proyecto Foodskills

Aporta una reflexión sobre la importancia del aprendizaje en el puesto de trabajo como una herramienta que permite a aquellos trabajadores considerados no cualificados (o menos cualificados) mejorar su cualificación, a partir de los resultados del proyecto Foodskills (reconocimiento de competencias y cualificaciones en el sector agroalimentario de la Unión Europea), cuya finalidad principal ha consistido en el intercambio de experiencias para adaptar una metodología de reconocimiento de aprendizaje no formal e informal, y el adquirido por experiencia laboral, que facilite el diseño de adecuadas estrategias de formación para el sector alimentario en Europa.

La importancia del aprendizaje en el puesto de trabajo: Proyecto Foodskills

Introducción

Todo aquello que se aprende tiene valor. Este valor puede ser reconocido de muchas maneras, y estar presente en distintos ámbitos. En algunos de estos ámbitos, aquello que se ha aprendido determina el valor del propio aprendizaje (por ejemplo, en el ámbito educativo). El aprendizaje se define como la acción y efecto de aprender algún arte, oficio u otra cosa. Y aprender es adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia. Por tanto, la experiencia es considerada como una manera importante de adquirir conocimientos, de llegar a saber y conocer lo necesario para desempeñar un arte, un oficio, un puesto de trabajo. Uno de los ámbitos en los que el valor de lo aprendido es determinante para una buena ejecución es el ámbito laboral. Cualquier trabajador debe conocer, debe saber todo aquello necesario para poder desempeñar sus funciones y tareas de manera óptima. Y la experiencia laboral, y todo aquello que se ha ido desarrollado a lo largo de los años de trabajo, es una fuente importante y determinante de conocimientos.

Esta experiencia laboral, estos conocimientos que se han adquirido "haciendo", no siempre es reconocida, ni oficial ni extraoficialmente. Si se toma como medida de la cualificación la educación o formación reglada, aquella que se desarrolla dentro del Sistema Educativo Reglado, muchos trabajadores son considerados como no cualificados: no han cursado unos estudios, no poseen un título o un diploma que acredite que han seguido estos estudios y que, además, han adquirido los conocimientos necesarios. En otros casos, esta no-cualificación indica que el diploma o título que tienen no se corresponde con las tareas o funciones que desempeñan en su puesto de trabajo, lo que significa que "no están cualificados" para desempeñarlo.

Pero esta calificación de no-cualificación no se ajusta a la realidad de los trabajadores. Muchos poseen los conocimientos, destrezas y habilidades suficientes para desempeñar su puesto de trabajo con las máximas garantías: están suficientemente preparados para desempeñar su trabajo. Dicha preparación la han adquirido por medio de la experiencia laboral, "de aprender haciendo". El reconocimiento de esta cualificación puede, y debe, hacerse de manera oficial, tomando como base para considerar una cualificación la preparación que un trabajador tiene para ejercer determinada actividad o profesión.

Esta situación es común en todos los sectores productivos. El sector agroalimentario es especialmente receptor de trabajadores considerados no cualificados: jóvenes con fracaso escolar, inmigrantes, adultos no cualificados, trabajadores temporales, etc. La importancia de que se reconozcan los conocimientos, habilidades y competencias adquiridos por estos trabajadores por vía no formal y, especialmente, por su experiencia laboral, es aceptada por los agentes sociales, las Administraciones públicas, las empresas y los centros de formación. Este reconocimiento tiene unos efectos inmediatos y positivos para los trabajadores: facilitarles el acceso a los programas de aprendizaje permanente de la Unión Europea, mejorar su movilidad y sus oportunidades socio-laborales, y contribuir a que puedan desarrollar una carrera profesional adecuada a sus competencias y habilidades. Las consecuencias para el sector también son positivas: mejora visiblemente la situación del sector desde el punto de vista del desarrollo económico, y posibilita su completa profesionalización.

En este contexto se ha desarrollado el proyecto Foodskills: reconocimiento de competencias y cualificaciones en el sector agroalimentario de la Unión Europea. Dicho proyecto ha tenido como objetivo general intercambiar experiencias entre agentes sociales, centros de formación, empresas del sector, y Administraciones públicas, para adaptar una metodología de reconocimiento de aprendizaje no formal e informal, y el adquirido por experiencia laboral, que facilite el diseño de adecuadas estrategias de formación para el sector. Se ha desarrollado a nivel europeo dentro del subprograma Leonardo da Vinci financiado por la Unión Europea, a través de su Programa de Aprendizaje Permanente. Este programa pretende contribuir a la creación de una sociedad del conocimiento avanzada, con un desarrollo económico sostenible, más y mejores posibilidades de empleo y mayor cohesión social. El subprograma Leonardo da Vinci va dirigido a atender las necesidades de enseñanza y aprendizaje de todas las personas implicadas en la educación y la formación profesional, así como a instituciones y organizaciones que imparten o facilitan esa formación.

Diseño y desarrollo

El proyecto Foodskills se ha desarrollado a lo largo de dos años (2008-2010) y en él han participado siete organizaciones pertenecientes a cinco países de la Unión Europea. La elección de los países ha venido determinada por los objetivos perseguidos en el proyecto. La necesidad de conseguir establecer una metodología adecuada para el reconocimiento de las competencias y cualificaciones adquiridas por vía no formal e informal, y por la experiencia laboral, exigía que participaran países que aportaran distintas visiones de cómo se encontraba la situación de dicho reconocimiento. Así se han conseguido las aportaciones de países que en la actualidad se encuentran a distinto nivel en el desarrollado de este tipo de procesos: unos con un procedimiento establecido de manera oficial (Francia y España); otro que se encuentra en un punto intermedio entre el reconocimiento oficial y el no oficial (Italia); otro que dispone de un sistema que facilita el reconocimiento de las cualificaciones de sus trabajadores a través de su sistema de formación profesional (Alemania y su Sistema Dual); y un país de reciente incorporación a la UE, que está trabajando para determinar un procedimiento estandarizado de reconocimiento y acreditación de las competencias profesionales (Bulgaria).

Todas las organizaciones que han participado poseen una amplia experiencia en el desarrollo de este tipo de proyectos. Sus aportaciones han cubierto todos los ámbitos necesarios para el desarrollo de las diferentes tareas y actividades programadas: experto tecnológico (Formación 2020); socio político, en contacto continuo con los trabajadores del sector (FTA-UGT, sindicato mayoritario en el sector agroalimentario español); centros de formación con amplia experiencia en la formación de trabajadores (IFES, bfw); consultores de empresas del sector agroalimentario (Euroquality, Europroject); y centros de investigación (CERES).

El producto final del proyecto ha sido la "Guía de reconocimiento y transparencia de las cualificaciones en la industria alimentaria" . Esta Guía contiene las recomendaciones sobre el reconocimiento de los resultados de aprendizaje no formal e informal, y de la experiencia laboral, e incluye orientación sobre el reconocimiento de competencias en las empresas. Esta Guía se ha editado en papel y en CD en los distintos idiomas de los países participantes: francés, italiano, búlgaro, francés, español, y en inglés. La difusión de estos ejemplares permitirá la máxima divulgación de los resultados del proyecto, y asegurará que la información que contiene la Guía llegue al máximo número de interesados. Los grupos destinatarios son los agentes de formación en el sector: agentes sociales (sindicales y empresariales), centros de formación, empresas del sector alimentario, y Administraciones públicas. Todos estos grupos podrán incorporar la metodología y herramientas de reconocimiento del aprendizaje no formal y adquirido por experiencia laboral a las distintas estrategias de formación, tanto a nivel europeo, como a nivel nacional, regional y local.

Conclusiones

A lo largo de todo el proyecto se ha comprobado que la necesidad de que se reconozca a los trabajadores del sector alimentario su cualificación y competencia, adquiridas por vías no formales y, especialmente, por experiencia laboral, está presente en todos los países participantes en el proyecto, y se encuentra en la base tanto de los procedimientos ya establecidos (CQP en Francia; R.D. 1224/2009, que recoge el procedimiento de reconocimiento de la experiencia laboral en España), como de los que están trabajando para establecer un sistema estandarizado (el "Libreto Formativo del Ciudadano" en Italia). Todos aquellos que han colaborado en las distintas actividades y tareas llevadas a cabo han coincidido en este punto: expertos en RRHH de empresas del sector (Nestlé, Heineken y Danone); miembros de las Administraciones públicas (ministerios de agricultura y de educación); agentes sociales (sindicatos y organizaciones empresariales); expertos en reconocimiento de competencias; profesores de universidad, etc.

Se ha resaltado la importancia del aprendizaje en el puesto de trabajo como una herramienta que permite a aquellos trabajadores considerados no cualificados (o menos cualificados) mejorar su cualificación. La experiencia laboral en el sector alimentario es determinante para que estos trabajadores puedan adquirir los conocimientos, competencias y habilidades que les permitan desempeñar las funciones y tareas propias de su puesto de trabajo. Muchos de estos trabajadores señalan que "ellos han aprendido trabajando" , y que esos conocimientos les han permitido mejorar su situación socio-laboral, facilitando su desarrollo profesional en el mismo sector e, incluso, en otros sectores. También se ha destacado el aprendizaje entre pares, entre compañeros. En muchos casos, los propios compañeros desempeñan funciones de maestros con sus iguales. El aprendizaje en el puesto de trabajo es considerado fundamental en el sector agroalimentario, llegando incluso a formar parte de las estrategias de aprendizaje de algunas de las empresas más importantes del sector, que diseñan acciones formativas basadas en este modelo.

Pero como se ha indicado anteriormente este aprendizaje no formal no es reconocido de manera oficial en muchos países europeos. Y esto es imprescindible para que la experiencia laboral, el aprendizaje en el puesto de trabajo, sea puesto en valor. El establecimiento de sistemas, procedimientos, herramientas, y propuestas que permitan ese reconocimiento de manera clara, objetiva, e imparcial es esencial para que los trabajadores considerados menos cualificados puedan conseguir que el aprendizaje que han adquirido en su puesto de trabajo sea reconocido y acreditado. El proyecto Foodskills ha tenido este propósito y sus resultados han conseguido establecer en una Guía distintas recomendaciones y propuestas sobre cómo debe llevarse a cabo este reconocimiento y cómo debe servir de base para el diseño de políticas y estrategias adecuadas de formación para los trabajadores del sector agroalimentario.

Artículo realizado por: Belén Blanco Martín . Licenciada en Psicología (Universidad de Salamanca) y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Sociales: Ergonomía y Factores Psicosociales (Escuela Julian Besteiro, Madrid). Técnico investigador en el Instituto de Formación y Estudios Sociales (IFES).

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Bibliografía

  • Sistemas de cualificaciones. Puentes para el aprendizaje a lo largo de la vida. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Edición en español: Instituto Nacional de las Cualificaciones. Ministerio de Educación, Política Social y Deporte. Madrid, 2008.

     

  • Ministerio de Educación y Ciencia. Instituto Nacional de las Cualificaciones (INCUAL). Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales. Marzo, 2008.

     

  • El Marco Europeo de las Cualificaciones para el aprendizaje permanente (EQF-MEC). Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas. 2008.

     

  • Reconocimiento y acreditación de la educación no formal e informal. Principios europeos comunes. Consejo de la UE. Mayo 2004.

     

  • Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral (BOE 25 de agosto de 2009).

     

  • Real Decreto 1538/2006, de 15 de diciembre, por el que se establece la ordenación general de la formación profesional del Sistema Educativo (BOE 3 de enero de 2007).

     

  • Real Decreto 1416/2005, de 25 de noviembre, por el que se modifica el Real Decreto 1128/2003, de 5 de septiembre, por el que se regula el Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales (BOE 3 de diciembre de 2005).

     

  • Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y la Formación Profesional (LOCFP).

Referencias

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