Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Abril 09

La tutorización virtual: consideraciones básicas

Por Fandos Garrido , Grupo CIFO, U. Rovira i Virgili

El profesor de un grupo on-line debe saber que los alumnos esperan que demuestre capacidades y destrezas en el manejo del ordenador y de las herramientas telemáticas, apoyo y actitud colaboradora, así como aptitudes y competencias para la formación virtual.

Adoptar un modelo de aprendizaje centrado en el alumno conlleva importantes connotaciones en cuanto al rol del profesor. Marcelo (2002) define tres áreas de competencias más importantes y deseables en cualquier formador que hace uso de la formación a través de Internet:

  • a) Tecnológica: capacidad y destrezas técnicas en el dominio de herramientas para la creación de material multimedia; uso de las aplicaciones de Internet, así como capacidad para satisfacer los aspectos procedimentales y tecnológicos de manera que los alumnos se sientan cómodos con el entorno de teleformación y puedan centrarse en cuestiones formativas (sin que el miedo a lo tecnológico les prive de tal satisfacción).
  • b) Didáctica: se combinan aquí, por un lado, los conocimientos que pueda tener el docente sobre las teorías del aprendizaje, el conocimiento sobre el alumno y el diseño de acciones didácticas diferentes a las tradicionales, pensados para la autorregulación y la autodiscusión, adaptándose así a los nuevos formatos de la instrucción. Sin dejar de ser un experto en la materia, el profesor debe, a su vez, contemplar una actitud creativa e innovadora ante las múltiples posibilidades que le ofrece la Red, sin caer en la reproducción de esquemas tradicionales, siendo capaz de diseñar, elaborar y evaluar nuevos materiales de formación y tareas relevantes para la formación que se solicita.
  • c) Tutorial: si bien el nuevo rol del profesor asimila o redefine sus funciones, esto se refleja con mayor claridad en adquirir nuevas dotes de comunicación y transmisión en nuevos canales de comunicación (lejos de la presencialidad) y asimilar una mayor actividad orientador y tutor del aprendizaje.

Las necesidades de formación del profesor virtual pueden recogerse en cuatro ámbitos: la tecnología, los programas o software, el diseño educativo y el diseño del aprendizaje. Cada uno debe ser considerado, si bien quiere configurarse un profesorado completo en todas sus áreas. En el cuadro siguiente definimos cada uno de estos dominios de desarrollo.

Tabla 1. Dominios de desarrollo.

 La función del profesor vendrá precisada, en la mayoría de las ocasiones, por la estructura organizativa que refleja el diseño y el desarrollo del curso o asignatura. En un estudio anterior diferenciábamos dos modelos de organización. En el primero existe la figura de un coordinador principal alrededor del cual podemos encontrar a los docentes del curso, que son quienes diseñan los contenidos; un coordinador de contenido, propiamente, encargado de adaptar este material al formato electrónico; un técnico informático para controlar el entorno de formación; y un coordinador de tutores. En este último caso, destaca la definición de una figura diferente entre docente y tutor (imagen siguiente).

  Figura 1. Organigrama del curso (I)

La importancia de definir correctamente las acciones de los tutores hace que se determinen sus funciones: contestar los correos electrónicos de los alumnos, responder las consultas de contenido, orientar, asesorar, dinamizar la actividad en el grupo, y hacer el seguimiento de los alumnos y las acciones respecto a los alumnos que no participan.

Figura 2. Organigrama del curso (II)

Una segunda estructura (figura 2) define un coordinador principal, concurrido por un coordinador de contenido, quien recibe el material de los docentes en función del tema para ser adaptado al formato hipermedia; un coordinador académico, que solventa dudas a los alumnos sobre cualquier aspecto del curso, siendo un enlace de apoyo para ellos; y un técnico informático, encargado de los aspectos relacionados con la tecnología en sí misma.

Cabe destacar en esta estructura dos aspectos. En primer lugar, ver a los docentes fuera del organigrama, en tanto que no dejan de ser referentes máximos de la enseñanza. Éstos tan solo deben preparar el material de trabajo pertinente -en formato de documento de texto- y enviarlo al coordinador de contenido, quien lo revisará y adaptará al formato multimedia. Al mismo tiempo, el profesor elabora actividades relacionadas con su tema, las cuales deberá, posteriormente, corregir a los alumnos. Y en segundo lugar, se manifiesta la ausencia de tutores telemáticos que ejerzan la función de guías del proceso de enseñanza-aprendizaje u orientadores para el alumno.

Creemos que es necesario hacer mención de la figura del profesor y su papel en los procesos de formación on-line . Una autora bien conocida como Hiltz, que analiza numerosas experiencias de aulas virtuales, propone cuatro principios básicos para la enseñanza en línea que ahora comentamos:

  • Riqueza de los medios. En este sentido sugiere usar el lenguaje escrito con mucha destreza para mantener la atención, no proponer una lectura larga sino acompañar una lectura corta con oportunidades para participar y estimular las actividades colaborativas.
  • Sensibilización respecto al tiempo requerido. En un aula virtual no existen períodos de tiempo limitados para solicitar ayuda al profesor; por tanto, éste se convierte en una especie de profesor perpetuo.
  • Organización. En las aulas virtuales donde participan muchos alumnos puede generarse una gran masa de información que pudiera llegar a confundir y dificultar los objetivos. El profesor debe fijar ritmos y programaciones regulares que permitan a los participantes seguir su propio paso , pero siempre dentro de los lapsos del grupo.
  • Interacción. Representa la ventaja principal de un aula virtual respecto a una tradicional. Conseguir una interacción suficiente y de calidad entre los participantes puede no ser sencillo de lograr pero es lo deseado. Sugiere la autora las actividades colaborativas como un modo de lograrlo.

La tutorización

Anteriormente hemos hablado de los papeles que debe ejercer un docente en su actividad diaria. González Soto y Jiménez (2002) los resumen en:

  • Educador : auxiliador y modelo imitable.
  • Tutor : ampara, orienta, guía.
  • Socializador : facilita experiencias sociales dentro del clima en que vive.
  • Formador : capaz de facilitar identificaciones culturales.
  • Instructor : facilita conocimientos y técnicas culturales.
  • Orientador : enseña a tomar decisiones con sentido prospectivo.
  • Entrenador y estimulador : planifica y organiza sus procesos de actuación para lograr objetivos.
  • Informador : transmite noticias e informes.
  • Terapeuta : ayuda a corregir anomalías.

Figura 3. Funciones del tutor

Por otro lado, Marqués (2002) señala que este formador debe ser capaz de motivar, comunicar, moderar, evaluar y respetar correctamente al alumno para fomentar y potenciar su aprendizaje.

Existe una serie de orientaciones para ser un buen profesor virtual. Parece claro que, como profesor de un grupo on-line , uno debe saber qué pueden esperar los alumnos de él:

  • Capacidades y destrezas. Para tener la credibilidad en una comunidad virtual de aprendizaje, el profesor debe demostrar buenas habilidades en el manejo del ordenador y de las herramientas telemáticas, conocimiento de los programas que el propio alumno va a utilizar, y experiencia en el uso de Internet y de las redes de trabajo. No se trata de ser un experto en los quehaceres técnicos, sino sentirse cómodo entre la tecnología y desenvolverse adecuadamente en el campus.
  • Actitudes. El apoyo y la actitud del profesor virtual son vitales para el alumno, incluso más importantes que la tecnología o el contenido. Esto sucede, por ejemplo, cuando nos referimos a alumnos que pueden tener dificultades para dedicar tiempo al estudio (principalmente por razones de trabajo) y que deben encontrar una motivación para conectarse a la Red. En este caso, el profesor debe demostrar entusiasmo por este tipo de aprendizaje:
  • Participando en el entorno de formación con la misma intensidad o más que sus alumnos.
  • Animando a los alumnos a participar en los foros.
  • Aportando, a través de los recursos como la agenda, el tablón de anuncios o la biblioteca, por ejemplo, información de interés de dentro o fuera de la Red.
  • Resolviendo dudas de manera continua, sin demora de tiempo.
  • Orientando en la resolución de los ejercicios.
  • Fomentando la configuración de grupos de trabajo e incentivando el aprendizaje compartido.

 

  • Aptitudes y competencias. Es imprescindible, además de una actitud proactiva, desarrollar unas competencias básicas específicas para la formación virtual. El fondo de la cuestión es el papel que debe desempeñar el profesor, pasando de ser el único depositario del conocimiento y líder del grupo, a guía y facilitador del aprendizaje, el cual discurre ahora mediante la interacción con otros recursos, otros contenidos y otros participantes (y no sólo en uno mismo). Véase la tabla siguiente, en la cual se recogen las competencias y perfiles de profesores virtuales con relación a su principal cualidad personal. 

Tabla 2 Competencias y perfiles de profesores virtuales. (Adaptado de Salmon, 2000)

Las funciones de los profesores en un entorno virtual se pueden englobar en cuatro áreas: pedagógica, de gestión, de valoración y social.

  • Área pedagógica: Feedback, dudas, avisos, evaluación, organización...
  • Área de gestión: Intercambio en foros con los compañeros, aportaciones de noticias de interés en el tablón de anuncios, propuestas de mejora a la comunidad...
  • Área de valoración: Informar a todos los miembros de la comunidad del funcionamiento del curso, evaluación junto al equipo directivo, realización de los informes de seguimiento...
  • Área social: Participación en los debates, formar y motivar a los grupos sobre las tareas potenciando el trabajo colaborativo, organizar y mantener el funcionamiento de los foros...

Tabla 3 Áreas de trabajo del profesor virtual

Un buen tutor debe desarrollar estrategias y habilidades para desarrollar perfectamente cada una de sus funciones. Apuntamos a continuación algunas de las recomendaciones hacia su tarea, las cuales deberían tenerse en cuenta a lo largo de la realización de un curso:

  • Presentación y saludo.
  • Planificación.
  • Orientación.
  • Resolución de dudas.
  • Activación de foros.
  • Seguimiento individualizado.
  • Alumnos con dificultades.

Hasta aquí hemos aportado algunas cuestiones alrededor de las funciones del profesor-tutor virtual para desarrollar cursos a través de la Red. Insistimos en la necesidad de mejorar la comunicación con el alumno y potenciar el trabajo entre el grupo.

Bibliografía

  • GONZÁLEZ SOTO, A. P. y JIMÉNEZ, J. M. (2002): «El espacio personal. La didáctica como espacio profesional: El docente/educador social. El discente/participante como eje de actuación didáctica». Asignatura de Didáctica General. Departamento de Pedagogía. Material inédito.
  • MARCELO, C. (2002a): «Orientando a los telealumnos: las teletutorías», en MARCELO, C.; PUENTE, D.; BALLESTEROS, M. A.; PALAZÓN, A.: E-learning Teleformación. Diseño, desarrollo y evaluación de la formación a través de Internet. Barcelona: Gestión:2000.
  • MARQUÉS, P. (2002): «Usos educativos de Internet». Web personal del profesor Marqués. http://dewey.uab.es. [4/5/2005]
  • SALOMON, G. (1998): Novel constructivist learning environments and novel technologies: Some issues to be concerned with. Research Dialogue in Learning and Instruction. (1), 1,3-12.
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