Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Julio 08

Programas de orientación para el trabajo

Por Núñez , Miembro colaborador - Grupo CIFO

Los programas que dan soporte a la dinamización para el empleo tienen un elemento muy importante en la definición de los diferentes módulos que integran el programa formativo, que es la orientación para el trabajo.

Su diseño ha de responder a voluntades sociales y económicas que solo pueden darse si hay una línea política que defina este tipo de proyectos. Las características del mercado de trabajo y la coyuntura social y económica de un territorio son las claves que deben definir el programa. Junto a estas variables, el éxito reside en la buena selección de candidatos a través del balance de competencias, contenido imprescindible en el módulo de orientación para el trabajo.

Programas de orientación para el trabajo desde la perspectiva del desarrollo económico local

Introducción

Las líneas que han marcado el buen hacer de los programas de fomento al trabajo que se desarrollan en las diferentes Administraciones públicas con competencias para intervenir territorialmente, han velado siempre por dar soporte a los colectivos que tienen más dificultades para incorporarse al mercado de trabajo.

Desde el diseño de programas o proyectos que dan soporte a procesos de búsqueda de empleo, es imprescindible reflexionar sobre el territorio, y qué recursos ofrece para saber qué políticas socioeconómicas se están llevando a cabo para complementar dichos programas. En definitiva, desde el ámbito territorial, y concretamente desde el local, la finalidad última es que el programa pueda ayudar a mejorar la calidad de vida de estos ciudadanos y, a la vez, dinamizar el tejido empresarial y económico de su territorio. Para conseguir esta meta hay que tener bien definidos los objetivos que se pretenden conseguir y planificarlos estratégicamente para saber cómo se debe actuar. La interpretación de estas premisas permitirá establecer las líneas estratégicas de intervención, a partir de las cuales todos los actores del territorio han de asumir sus responsabilidades con criterios de eficacia, eficiencia y mejora continua.

Así, la primera premisa es el conocimiento de las características del territorio: coyuntura económica, red empresarial, recursos sociales y educativos, características medioambientales, etc.

Perspectivas

Existen diferentes interpretaciones para definir la orientación para el trabajo desde el desarrollo económico local, y una de ellas la podemos encontrar cuando se valoran los procesos de desarrollo económico desde una perspectiva más territorial, es decir, la que aboga por la puesta en marcha de iniciativas que ayuden a la dinamización económica, con especial interés en la creación de empleo.

Otra perspectiva interpretaría el desarrollo económico como un modelo de crecimiento endógeno que apostaría por la creación de nuevas empresas y productos a través del cambio tecnológico.

Dada esta situación, cuando una Administración pública planifica acciones que den soporte al fomento de empleo, y la dinamización empresarial es un elemento importante, se hace necesario pensar en la territorialidad y, a su vez, en los factores de localización que se encuentran definidos en un entorno concreto.

Así, es importante analizar factores como la concentración geográfica de las empresas, los distritos industriales y los sistemas productivos locales, para conocer qué tipo de características definen la economía local y qué necesidades en cuanto a externalización e internacionalización requieren desde el punto de vista de la globalización.

De esta manera cualquier proyecto de fomento del empleo siempre contemplará la orientación profesional y/u orientación para el trabajo, como marco y fundamento metodológico, para la puesta en marcha de proyectos que pretendan diseñarse en torno a las políticas y estrategias de desarrollo económico local.

Elementos como la educación, la salud, la cultura, la política... son aspectos que hacen referencia a un marco social e institucional en donde hay una clara apuesta política si se desea potenciar y mejorar los niveles y el desarrollo de la colectividad sin perder de vista el desarrollo económico. Esta situación favorece que la mayoría de los programas que contienen la orientación para el trabajo sean definidos desde equipos multidisciplinares, ya que resulta imprescindible la integración de todas estas perspectivas locales. El programa debe tener entre sus metas, tal como se ha planteado anteriormente, el desarrollo de las personas y de la sociedad mediante el derecho a la formación a lo largo del ciclo vital como motor de cambio.

En esta conceptualización del término desarrollo encontramos diferentes aportaciones como la de Delors (1996), en su informe donde declara que la educación no sólo tiene repercusiones en el crecimiento económico sino que se deben buscar en un enfoque más amplio, del desarrollo humano:

  • a. La educación ha de permitir una formación de base que permita acceder a otros niveles de bienestar, salud, nutrición, medioambiente...
  • b. La formación permanente no debe interpretarse desde perspectivas laborales, sino del desarrollo armónico a lo largo de toda la vida.
  • c. La educación se fundamentará en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir, y aprender a ser.

Bajo este paradigma no tenemos otra opción que analizar nuestro entorno más inmediato y observar que hoy día aún hay desigualdades, sobre todo con relación al derecho a la educación y a un trabajo.

Dadas estas circunstancias, las Administraciones locales, a través de los programas que ofrecen las Administraciones supramunicipales, pretenden corregir en cierta manera los problemas que generan la desigualdad en su población. Por ejemplo, los altos índices de desempleo, el bajo nivel de formación... que impactan con las altas cotas de bienestar que promulgan la mayoría de estos países.

Ante este panorama las Administraciones intentan definir, a través de acuerdos estratégicos, planes generales... las directrices sobre qué colectivos es prioritario trabajar, qué sectores empresariales hay que potenciar con esta masa obrera que hay que cualificar y ayudar a incorporarse al mercado laboral, y qué formación es aconsejable impartir dado que existen ocupaciones de difícil cobertura.

Bajo estos planteamientos de carácter global, las Administraciones locales tienen un papel importante y necesario, pues pueden intervenir bajo estrategias de desarrollo local. Este es el espacio ideal para poner en marcha actuaciones que pretendan reducir los niveles de desempleo, y a la vez sustentar la actividad económica. Ello será posible gracias a la proximidad del mercado laboral, dado que permitirá captar necesidades y problemas para posteriormente proponer medidas que mejoren y solucionen las dificultades de una manera más adaptada a cada situación y entorno en particular, todo ello en la línea que anteriormente se ha comentado, según las directrices que marcan la Unión Europea, el Ministerio de Trabajo, la Generalitat de Catalunya y la Diputación de Barcelona.

Características

Características que definen la orientación de los programas de orientación para el trabajo

En este punto es imprescindible analizar las características del mercado de trabajo puesto que las personas que necesitan definir itinerarios profesionales, o bien procesos de búsqueda de empleo, deben tener claras las condiciones que hoy día definen el trabajo. Elementos importantes como ocupación e identidad social, reducción del tiempo de trabajo (reducción de jornada laboral), precarización de la contratación, terciarización y segmentación del trabajo, incremento de la cualificación y tipo de salario en función de la producción, que no sirve como norma para todo tipo de empleo, desigualdad definida por razones de sexo, y desempleo en definitiva. Diríamos que estos son los grandes males de la nueva evolución del mundo del trabajo.

Pero en tanto que se han apuntado estos problemas como elementos que fomentan el desajuste social, los pensadores y entendidos defienden una idea bastante generalizada sobre posibles soluciones con relación, sobre todo, a la desocupación, y es que esta reforma responda a las nuevas formas de trabajo y a su incorporación en la estructura económica y empresarial actual, definiendo una nueva organización del tiempo de trabajo mediante la reducción de la jornada laboral, atendiendo a criterios de flexibilización para poder conservarlo y crear una nueva ocupación, como ya se ha ido justificando a lo largo del discurso (Rifkin, 1999).

Programas

Programas de orientación para el trabajo

Los diferentes proyectos y programas que se diseñan y se implementan en las diferentes Administraciones públicas responden a las necesidades económicas y de formación en nuevas ocupaciones que pueden incorporarse al mercado laboral.

Desde esta premisa, la Diputación de Barcelona a través del Programa per a la millora de l?ocupabilitat en el sector del Server a les persones (ILO - SER, así como desde la Generalitat de Catalunya con iniciativas como las del Programa Experimental en matèria d´ocupació, definen y orientan qué criterios son los imprescindibles para el desarrollo y la evaluación de los mismos.

En líneas generales, los objetivos que se plantean van relacionados a sectores emergentes de actuación (trabajos relacionados con la Ley de Dependencia, el medio ambiente, las nuevas tecnologías de la información, y la agroalimentación).

A partir de aquí se diseña el plan de diseño:

  • contrastar las necesidades sociales y económicas sobre los ámbitos de trabajo que apuntan;
  • definir con qué colectivo se debe trabajar;
  • definir el programa (objetivos, metodología, contenidos, evaluación...);
  • identificar qué agentes que intervienen en el programa (empresas, sindicatos, otros servicios...);
  • repartir responsabilidades;
  • definir la interdisciplinariedad de los servicios que participarán en el programa con respecto a los contenidos;
  • definir qué proceso de inserción laboral se activará para conseguir el objetivo principal: la consecución de un trabajo.

A partir de este planteamiento, en cuanto a la orientación previa que hace que se inicie el programa, es importante destacar que pasa por diferentes fases:

1. Compromiso en la participación en el programa.

2. Balance de competencias.

3. Desarrollo de módulos de corta duración que trabajan:

  • los intereses y expectativas laborales;
  • el conocimiento sobre el sector en el cual recibirán formación específica;
  • visitas a empresas;
  • alfabetización digital: ofimática;
  • conferencias de alguna empresa o empresario que puede ejemplificar delante de qué tipos de sector y trabajo se van a encontrar;
  • formación profesional especializada en el ámbito en concreto (servicios a las personas: trabajador familiar, asistente a personas, auxiliar de enfermería en geriatría?).

4. Conocimientos sobre legislación laboral.

5. Conocimientos sobre conciliación laboral y personas.

6. Conocimientos sobre inmigración.

7. Conocimientos sobre prevención de riesgos laborales y medio ambiente.

8. Prácticas profesionales en empresas.

Todo ello, diseñado con un programa de tutoría personalizada para cada alumno de manera que el técnico que supervisa el programa puede corregir dificultades y problemas durante su desarrollo. Este seguimiento tan específico a lo largo del programa, con todos los agentes implicados, así como la evaluación definida al inicio, hacen que este tipo de programas sean muy eficientes pensando en clave de desarrollo económico, y valorados muy satisfactoriamente por parte de los agentes que han participado y los beneficiarios del programa que se han formado.

El éxito del programa está en una buena selección de candidatos, a la vez que una buena definición en el balance de competencias. Cada uno de estos alumnos define las motivaciones y expectativas laborales, punto de partida formativa, conocimiento del sector, competencias transversales que identifica como futuro trabajador?. En este punto la orientación para el trabajo determina el triunfo del programa.

Bibliografía

  • ÁLVAREZ GONZÁLEZ, M. (1995): Manual de orientación profesional. Barcelona: Cedecs.
  • CEE (1993): Comisión en Educación. Situación actual en el ámbito de la orientación profesional. Bruselas: Comunidades Europeas. Task Force RRHH Formación y Juventud.
  • DALEPH (2002): Apuntes Postgrado de Dirección en Desarrollo Local. UPF.
  • DELORS, J. (1996): La educación encierra un tesoro. Madrid: Santillana.
  • ICT (2004): Manual curso: Implantación en la empresa de la gestión basada en procesos BPM. Barcelona: ICT.
  • MÉDA, D. (1998): Un valor en peligro de extinción . Barcelona: Gedisa.
  • OPS (2002): Seminari de Sensibilització vers la Gestió de la Qualitat. Programa de Treball.
  • SANTANA VEGA, L. coord. (2001): Trabajo, educación y cultura. Un enfoque interdisciplinar. Madrid: Pirámide.
  • SPEiO (2005): Presentació un Model de Buenas Prácticas. Servei de Promoció Económica i Ocupació de Pineda de Mar. Ciclo de conferencias de Buenas Prácticas. CC Maresme y Diputación de Barcelona.
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