Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Julio 08

Competencia narrativa

Por Cortés Pascual , Universidad de Zaragoza - Facultad de Educación

Las historias de vida como narraciones sobre las experiencias y los acontecimientos vitales ayudan a comprender diferentes ámbitos del desarrollo personal, entre ellos el profesional. Así, son una forma de autoconocimiento para trazar el proyecto profesional desde el inicio (inserción laboral y/o profesional), el proceso (desarrollo y transiciones laborales) y la finalización profesional.

COMPETENCIA NARRATIVA: UNA ESTRATEGIA DE ORIENTACIÓN

Para Yolanda y Juan, amistad en las montañas

Introducción

La competencia narrativa para una buena vida y sociedad es una de las que sugiere la OCDE a través de su proyecto DESECO (Definition and Selection of Competencies), según Rychen y Salganik, 2001. Se entiende como "la capacidad para comunicar, entender lo que ocurre en la vida, proponer posibilidades y preguntarse por qué ocurren los sucesos". Ello se vincula con el saber comunicarse de forma oral y escrita, tan relevante para el ámbito individual, académico y profesional y, del que se adolece notablemente como destaca el estudio Reflex (ANECA, 2007). De tal forma, se propone una estrategia de enseñanza transversal, en educación formal y no formal, para aprender dicha competencia: la construcción de historias de vida que, en este caso, son personales-profesionales. Así, dichas historias se pueden entender como:

  • Recurso para elaborar algunos pasos del proyecto académico y/o profesional de la persona (narrada por el propio orientado), sobre todo el conocimiento de sí mismo y del entorno. Pero dicho proyecto es dinámico y, por lo tanto, las historias de vida podrán ser pertinentes en cualquier momento que se estime necesario. En este sentido, pueden llegar a integrarse en el portafolio profesional.
  • Narración del propio proyecto. Éste puede ser una historia de vida personal-profesional narrante puesto que se expone y construye la vida profesional mientras se va haciendo, en cierta forma, narrando ( analizando hacia atrás, en el momento y hacia adelante ).
  • Estrategia de conocimiento de otras historias personales-profesionales (narradas por otros sujetos) y que ayuden al sujeto, como modelo, contramodelo, ejemplos, etc. a construir su propio proyecto. Las historias de vida de los demás, además de técnica de autoconocimiento y conocimiento del entorno que rodea al sujeto, puede ser una estrategia de orientación profesional como la lectura o la escucha de historias vitales-profesionales de personas con diferentes profesiones (Goodson, 2003).

Recurso orientador

Historias de vida: un recurso orientador

Las historias de vida son un instrumento para el conocimiento de uno mismo, un recurso para narrar la propia experiencia y los acontecimientos vitales; ayudan a la persona y facilitan su desarrollo en diferentes aspectos de la realización de un proyecto académico y/o profesional (Cortés y Medrano, 2005; 2007). En general, frente al enfoque lógico-científico, con pretensiones de objetividad, emergió (años 20 desde la Escuela de Chicago) una perspectiva cualitativa desde la que surgieron metodologías más contextuales e interesadas en el proceso, el sentido y el significado de los acontecimientos vitales y, a partir de aquí, se comprenden las historias de vida. Se observa que la mayoría de las investigaciones tratan sobre la identificación de temas sociales, principalmente políticos, laborales y migratorios, reflejados en los itinerarios biográficos de los propios sujetos, es decir, que el origen y el desarrollo de las historias de vida se vincula, en parte, a los campos laborales. La narración de la vida permite construir el conocimiento personal mediante el contraste, la confrontación, el relato y la toma de conciencia de la vida pasada, presente y proyectada hacia el futuro. Las historias de vida posibilitan el uso descriptivo, interpretativo, reflexivo, sistemático y crítico de documentos vitales que describen momentos puntuales de la existencia, a la vez que les aportan significación e intencionalidad. El análisis biográfico trata de responder a una cuestión fundamental: qué hacen las personas para dar sentido y significado a sus propias vidas

Las historias de vida como narraciones sobre las experiencias y los acontecimientos vitales ayudan a comprender diferentes ámbitos del desarrollo personal, entre ellos el profesional (Josso, 2000; Pineau, 2001; 2005). Así, son una forma de autoconocimiento para trazar el proyecto profesional desde el inicio (inserción laboral y/o profesional), el proceso (desarrollo y transiciones laborales) y la finalización profesional. De esta manera, Josso (2000: 79) explicita la funcionalidad de los relatos narrativos: «Les démarches orientées par le projet professionnel, dans toutes ses déclinaisons, sont très certainement celles que sont inspirées le plus des savoirs produits pour nos démarches histories de vie en formation».

De manera más práctica, Francequin (2002) desarrolla algunas técnicas concretas de trabajo en grupo, como la elaboración de narraciones de vida laborales en grupo desde una reflexión conjunta («...imaginer si nécessaire des voies de dégagement ou d´engagement personnel vers un avenir professionnel que le sujet s´approprie») y la confrontación de los cambios laborales (inserción y transición) del orientado con un orientador tratados sistémicamente con el resto de los sucesos vitales. La escucha de otro o la escucha en grupo suscita un deseo de aprender, de superar los conflictos interpersonales y un sentimiento de revalorización, según Francequin (2002). El número 1 del volumen 24 de la revista francesa L´orientation scolaire et professionnelle dedica un especial al trabajo biográfico, enfatizando dicha metodología en el campo de la orientación, como Pineau (2005), entre otros autores (Delory-Momberger, Bataille, Dominicé, etc.).

Rodríguez Moreno (2004), al precisar actividades para el conocimiento de sí mismo enfocadas a la construcción del proyecto en el caso de las mujeres, señala la realización de una historia de vida que describa diferentes experiencias laborales y que analicen las actitudes que aparecen. Sotillo (2003) resalta, basándose en el modelo de ADVP, que la construcción de un proyecto profesional ha de ir en consonancia con el vital para poder hacerlos realidad. Con este fin hace uso de la historia de vida, donde cada persona relata su presente construido desde los hitos y los puntos críticos de su historia real. Por ejemplo, primeros años escuela, amigos, primer trabajo, padres, hermanos/as, compañeros/as, amistad, amor, ideales, etc.; hechos o noticias que impactaron o marcaron la vida: rupturas, encuentros, cambios de residencia, contactos, etc.

Siguiendo a Pujadas (1992), se requieren cuatro fases para la elaboración de una historia de vida: preparación inicial, encuesta, trascripción y elaboración de la historia de vida, y análisis e interpretación. Para la segunda fase se proponen tres tipos principales de recolección de relatos biográficos: encuestas por entrevista (oral u escrita), observación directa y análisis documental; bien es verdad que la primera es la más utilizada. De hecho, en este apartado nos vamos a centrar básicamente en la entrevista, aunque también en el cuestionario puesto que ambos métodos de encuesta pueden llegar a ser complementarios y sirven para la investigación de las trayectorias de vida de los sujetos. También encontramos otro tipo, como son diarios, cartas, epistolarios, documentos permanentes, fotografías y otras pertenencias. Clandinin y Connelly (1994) acaban resumiendo los instrumentos para la recogida de datos biográficos en estos: historias orales, anales y crónicas, historias/relatos de familia, fotografías y otros efectos personales, entrevistas, diarios, escritos autobiográficos, cartas, conversaciones y notas de campo.

Ahora bien, vamos a explicar con más detenimiento la entrevista y el cuestionario al ser unos de los instrumentos más utilizados, sobre todo el primero. Como argumentan Rodríguez Gómez et al. (1996), este procedimiento ha de respetar la interacción natural de la persona, no emitir juicios de valor del entrevistado, crear un clima de confianza, permitir que la gente hable, realizar comprobaciones cruzadas, prestar atención y ser sensible.

En cambio, Del Rincón et al. (1995) proponen la modalidad de entrevista formal semiestructurada o estructurada abierta, semidirigida , con una finalidad biográfica e individual. En cualquier caso, la entrevista conlleva una serie de pasos: guión (conjunto de temas a indagar), tipos de preguntas, organización de las preguntas y forma de registro (grabación del audio). En una entrevista de historias de vida han de perfilarse cuestiones sobre aspectos pasados, presentes y futuros relativos a la personalidad, ámbitos sociales (entre ellos, el laboral) y las emociones. Una vez elegidas las preguntas, habrá que ordenarlas. Con este fin proponemos cuatro fases generales para un relato de vida: fase previa (presentación afectiva al sujeto y establecimiento de un rapport con él), fase inicial (preguntas abiertas sobre la vida), fase central (preguntas más complejas y concretas relativas al pasado, presente y futuro, acerca de asuntos más específicos que deseamos conocer sobre su biografía), y fase final (cuestiones más fáciles y relajadas). Además, añadimos una fase transversal que debe atravesar todas las anteriores, es decir, actitud de respeto, tolerancia, escucha sin prejuicios al entrevistado y efectuar cuestiones claras y no sesgadas.

El cuestionario también aparece como una forma adecuada de recogida de la información en las historias de vida. Así Barbary y Dureau (1998) utilizan un cuestionario para indagar en el proceso migratorio de los ecuatorianos a la capital del país, que recoge varias partes: características demográficas y socioeconómicas de cada sujeto, aspectos de la vivienda, lugares en los que ha vivido en tres años, biografías migratorias y profesionales de los cabeza de familia, y ascendientes y descendientes que no residen en la vivienda encuestada. Dichos autores (1998: 257) sostienen «los límites del cuestionario son (?) necesidad de encuestar varios miles de hogares, y los límites del presupuesto que teníamos, impidiendo cualquier observación cualitativa, en forma de entrevistas no dirigidas, por ejemplo, imponiendo un cuestionario relativamente corto, explotable estadísticamente». Asimismo, en el contexto español destacamos que Clemente y Gimeno (2000) han creado un Inventario de interrelaciones de personalidad con sucesos vitales y personas relevantes , en el que se distingue entre sucesos positivos y negativos según la experiencia del propio sujeto y en tres periodos temporales: pasado, presente y futuro. Los individuos valoran la influencia atribuida a los sucesos en los ámbitos físico, económico, laboral, personal, afectivo y social a través de una escala tipo Likert de siete puntos.

El análisis puede ser de varios tipos: cualitativo no informatizado (manual) como informatizado (cuando se cuantifica lo cualitativo), y cuantitativo . Los datos obtenidos a través de una entrevista de historias de vida son cualitativos y susceptibles de análisis cualitativo, principalmente, y cuantitativo (análisis cuantitativo en el análisis cualitativo, mediante sistemas informáticos como, por ejemplo, el AQUAD o N-VIVO). Los resultantes del cuestionario son de carácter cuantitativo, y se interpretan desde lo cuantitativo.

Los datos cualitativos exigen en primer lugar una categorización y/o metacategorización. Para la representación de estos datos existen diferentes procedimientos (Rodríguez Gómez et al., 1995), en parte muy similares, entre los que señalamos: gráficos, diagramas esquemáticos y sistemas de redes (representaciones gráficas de las relaciones entre las categorías), matrices (breve información verbal de los relatos de vida clasificada en una misma categoría [columna] y diferenciada según los momentos [filas]) y mapas conceptuales (representación de la relación entre la metacategoría, como concepto clave, con las categorías y subcategorías vinculadas entre sí). También hemos de destacar el trazo de trayectorias de vida (cronológicas, por ámbitos sociales, por ámbitos personales, etc.) y los biogramas. Respecto a los primeros, se pueden adaptar los modelos de comprensión de Coninck y Godard (1998): arqueológico, procesual y estructural. Desde el primero, la línea de vida se articula desde un punto originario a partir del que se dibuja el desarrollo de la biografía. Desde el procesual, se traza una trayectoria que representa la totalidad de los acontecimientos como causas y consecuencias. Y por último, mediante el estructural, interesa una línea biográfica influida por las realidades históricas y los contextos sociales. Lo más usual será representar trayectorias de vida combinando los tres modelos en pro de una mayor inteligibilidad. Por otra parte, el biograma es «una estructura gráfica y cronológica de los acontecimientos que estructura la vida y la carrera desde la valoración actual de su incidencia. Al evocar el pasado, en efecto, se hace un juicio valorativo sobre el presente». Así, se estructura un cuadro con tres columnas para los ámbitos: cronología de los hechos, acontecimientos y valoración. En nuestra opinión, estas dos últimas formas junto con los mapas conceptuales suponen herramientas con un poder de representación visual fácil, objetivo, simplificado y de relevancia. Aunque, en general, el contenido y el objetivo de cada investigación influye en la decisión de cómo mostrar los datos.

Rodríguez Moreno (2003) propone ejercicios para la construcción de historia como: construcción de un mapa autobiográfico, codificación de redes de influencia (influencia positiva y negativa de familia, amistad, escuela, asociaciones, trabajo, ocio), evocar recuerdos y reflexionar sobre uno mismo y de qué manera influyen en el futuro. Castilla (2005) presenta un interesante trabajo sobre la narrativa aplicada a un proceso de transición e inserción laboral de un psicopedagogo que está trabajando en recursos humanos. Para representar la historia de vida laboral recogida utiliza: el biograma (cronología con fechas, acontecimientos y su valoración), itinerario formativo (cronología con fechas, simultáneo a estudios universitarios y posteriores a estudios universitarios), itinerario de inserción profesional (cronología, relacionado con su profesión y no relacionado con su profesión), comparación de ambos itinerarios y perfil profesional (con capacidades y competencias adquiridas y socioprofesionales).

También se considera el análisis cuantitativo , necesario cuando los datos cualitativos se cuantifican, esto es, cuando las categorías sufren un proceso de codificación asignándoles un código numérico, o también cuando los datos son directamente cuantitativos, como puede ser un cuestionario. Uno de ellos es de las tablas numéricas, que se diferencian en tres tipos siguiendo a Rodríguez Gómez et al. (1995:39): tablas de contingencia (para estudiar el vínculo entre dos o más variables de tipo nominal u ordinal), tablas de incidencia (se asignará 1 ó 0 en la celda de inserción correspondiente) y tablas de valores numéricos. Se debe finalizar con la realización de análisis estadísticos no paramétricos como, por ejemplo, análisis factorial, de correspondencias o de conglomerados. Además, podemos contar con otros procedimientos gráficos como las matrices numéricas (para presentar ordenadamente datos cuantitativos de los sujetos), los diagramas de sectores circulares (para extraer porcentajes e incidencias), histogramas o curvas de nivel. A estas técnicas podemos añadir dos más que Reyes (1998) señala con un corte matemático, que son la teoría de grafos y la teoría de conjuntos borrosos. La primera se ocupa de la estructura externa de las categorías y de la estructura interna o conjunto de relaciones que se establecen entre ellas. Éstas se representan de manera simple (A, B, C, etc.) en un espacio y se denominan vértices del grafo. Entre ellos se producen relaciones dibujadas linealmente (y no mediante flechas) que constituyen los bordes. Con este grafo se puede visualizar las categorías más relevantes de una biografía y las relaciones entre ellas. Este proceso puede hacerse más complejo y completo con la teoría de conjuntos borrosos, en la que, además de ofrecer la posibilidad de establecer la dirección de las relaciones entre las categorías (esta vez sí a través de flechas), permite las diferentes gradaciones o niveles entre dichas interacciones representados numéricamente. Cuando analizamos un cuestionario, los datos extraídos son directamente cuantitativos, y de aquí será factible un análisis.

Conclusión

En nuestra opinión, en la construcción de un proyecto académico-profesional, las historias de vida personales-profesionales pueden ser relevantes. La escucha es terapéutica por sí misma, y una «escucha orientadora activa» puede tener consecuencias positivas en el orientado en la línea de Caldwell (2005). También, la elaboración de la historia de vida potencia la competencia académica-laboral de tipo narrativo. Así, cuando se indaga sobre los aspectos personales (valores laborales, preferencias, madurez, etc.) y en los contextuales (familia, centro educativo, trabajo, etc.), es adecuado poder realizar algún tipo de entrevista de historia de vida para indagar en el pasado, presente y futuro de dichas variables, para que la persona reflexione sobre dicha trayectoria cronológica de su vida. Además, especialmente en algunos momentos como, por ejemplo, en una transición, se puede recurrir a dicho instrumento.

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Referencias

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