Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Enero 08

Investigación en contextos educativos

Por Arías / Ramírez , Becarias del Instituto de Ciencias de la Educación

En la creciente inclusión de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de nuestra sociedad hay que tener en cuenta las nuevas relaciones que se establecen entre los diferentes agentes de la formación, apareciendo como nueva la relación entre el usuario y el entorno virtual de la formación.

El uso de las nuevas tecnologías puede comportar una formación tradicional con el soporte de los entornos virtuales o una formación a distancia, cuya única base son las TIC. Además surgen nuevos modelos que permiten formarse a distancia y que deben responder a las necesidades del usuario, ofreciendo una ventaja para quienes, además de dedicarse a la formación, ocupan su tiempo con otras actividades.

Todo ello comporta la necesaria adaptación de los roles profesionales y la metodología en la formación ocupacional. Además habrá que adecuar los contenidos a la nueva estrategia de formación, que tendrá un soporte y un asesoramiento pedagógico para asegurar una calidad formativa óptima. Como todo proceso de enseñanza-aprendizaje, estará guiado por tutorías que ayudarán al usuario a obtener un máximo rendimiento.

Contexto

Es evidente que la sociedad actual es muy distinta a la de antes, ya que vivimos expuestos a un sinfín de cambios que se producen de manera muy rápida y que debemos afrontar. Todo ello hace que la educación se viva y se sienta de forma preocupante, ya que todo sistema educativo se genera de acuerdo con las necesidades sociales propias del momento histórico en el que surge y éstas cambian constantemente.

Esta nueva sociedad demanda, y cada vez más debido a la mayor intrusión de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos, la generación y actualización continua de conocimiento. Este conocimiento, a su vez, ha de ayudarnos a la hora de dar respuesta a las nuevas demandas de formación.

Las nuevas tecnologías han incidido y se han instalado con gran fuerza en todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo también la formación, parte muy importante en la actividad humana ya sea formal, no formal o informal. Por ello es necesario que el agente de esta formación conozca y sepa manejarse de manera correcta y ágil con las nuevas tecnologías para crear entornos de aprendizaje con los que pueda sentirse cómodo e identificado.

A pesar de que en la actualidad existe un buen nivel de conciencia tecnológica, aún no nos beneficiamos suficientemente del potencial que ofrecen. Habría que:

  • Dar más visibilidad a los procesos de educación no formal a través del uso de las TIC.
  • Ayudar a las personas involucradas en la formación continua y la educación formal y no formal a sacar el máximo provecho del potencial de las TIC, produciendo e intercambiando información a través de redes electrónicas.

La alfabetización se refiere a la alfabetización digital, capacitación básica para comprender y expresarse con distintos lenguajes y medios. Ésta va unida a cualquier otro tipo de alfabetización en la educación informal y, de esta misma forma ha de presentarse en la educación formal, dando preferencia a los contenidos más crítico-reflexivos y en la no formal, dando preferencia a los contenidos puramente instrumentales y de manejo de dispositivos.

La alfabetización digital, como cualquier alfabetización, suele ser un paso previo a posteriores procesos de enseñanza-aprendizaje basados en la comprensión y la expresión de diversos códigos (verbal, audiovisual, multimedia...) y en el manejo de distintos soportes (libro, pantalla...). Por ejemplo: e-learning o teleformación que para llevarse a cabo resulta imprescindible conocer suficientemente los instrumentos, lenguajes y medios que se utilicen, es decir, hay que estar alfabetizado .

Actualmente podemos encontrar infinidad de cursos de formación no formal a distancia con las nuevas tecnologías como mediador principal. Éstas permiten el trabajo autónomo del alumno y la flexibilidad horaria que la formación tradicional no permite. Otro de los aspectos que proporciona la formación no formal a distancia es que el profesor conozca en profundidad a los alumnos, ya que no se trata de una metodología con clases magistrales y que, por lo tanto, el formador pocas veces llega a establecer un contacto individualizado con el alumno. Pero para poder contar con todas sus ventajas es necesario que los usuarios las dominen.

La formación presencial cada vez utiliza más espacios virtuales con los que complementan sus clases y permiten, a los alumnos que lo requieran, ampliar los contenidos planteados en clase. En éstos se suele contar con espacios de debate en los que los alumnos pueden interactuar compartiendo diversas ideas, también pueden consultar material complementario, bibliografía alternativa, fechas de entregas de trabajos, prácticas o exámenes.

Hablamos pues, de dos modelos virtuales: unos utilizados a distancia y otros como soporte en la formación presencial. Ambos pueden aplicarse de forma sincrónica o asincrónica según:

Todos estos modelos tienen que estar basados en:

  • 1) la participación y la responsabilidad directa del alumno en su propio proceso de formación;
  • 2) favorecer el diseño de modelos de trabajos independientes y autónomos;
  • 3) permitir formas de presentación de la información adaptadas a las necesidades y las características particulares de cada receptor;
  • 4) favorecer por los medios la interacción entre usuarios junto con la interacción con los medios;
  • 5) asumir como valor significativo una perspectiva procesual de la enseñanza por encima de una perspectiva centrada exclusivamente en los productos que se alcancen y conceder la máxima significación a los contextos y ambientes donde el aprendizaje se produce.

Relaciones

Tipos de relaciones a partir de una formación no presencial

Una de las relaciones que se da en cualquier proceso de formación es la que tiene lugar entre los alumnos. En la formación presencial, los alumnos se conocen físicamente, pueden interpretar mejor las palabras porque se ven las caras, las miradas y los gestos. En la formación a distancia las relaciones entre los compañeros tienen lugar a través de chats , correos electrónicos y foros, donde pueden intercambiar sus opiniones. Una de las posibles actividades que se desarrollan, tanto en la formación presencial como a distancia, es trabajar en grupo. En este sentido, en la formación a distancia las cosas se complican considerablemente porque cuesta mucho encontrar un momento que vaya bien a todo el conjunto del grupo para desarrollar el trabajo. Normalmente se acaba utilizando el correo electrónico. Este instrumento ralentiza todo el proceso, ya que cuando se propone una idea hay que esperar a que los otros respondan y así sucesivamente. Aunque puede resultar difícil de imaginar, esta estrategia de trabajo en grupo puede funcionar muy bien porque todos trabajan con un objetivo común. Uno de los principales objetivos del trabajo grupal en este tipo de formación es crear un portal en el que los estudiantes puedan encontrar información útil para desarrollar los diversos trabajos.

Otra de las relaciones importantes que se dan en cualquier proceso de aprendizaje es entre el profesor y el alumno. Mientras que la formación presencial, en numerosas ocasiones, está fundamentada en la clase magistral, caracterizada por una extensa explicación del formador en la que deja poco espacio a la participación del alumno, la formación no presencial cuenta con una comunicación bidireccional gracias a todas la herramientas que se utilizan y que otorgan la posibilidad de que el profesor esté en contacto permanente con el alumno resolviendo sus dudas y planteando nuevos ítems para su reflexión.

El alumno también establece una relación con la estructura del entorno virtual dependiendo de cómo esté establecida. El alumno podrá adquirir nuevos conocimientos y obtener material de aprendizaje que le permitirán trabajar de manera autónoma. Uno de los diseños más adecuados para un entorno virtual es la distribución de los temas en diferentes módulos con sus respectivos contenidos, recursos, actividades y propuestas de reflexión. De esta manera el alumno recibe una mayor motivación al ver cómo va superando, sucesivamente, los diversos módulos.

Uno de los aspectos que motivan a los alumnos que estudian a distancia es la comunicación tanto síncrona como asíncrona. Esta relación favorece la continuidad en este tipo de formación.

Entorno virtual

Características que contribuyen a que un entorno virtual sea efectivo para el aprendizaje

No todos los entornos virtuales facilitan el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero ciertas características lo favorecen.

El primer aspecto es la necesaria presencia de un pedagogo que asesore a diseñar el entorno ya que debe tener un alto potencial didáctico y las nuevas tecnologías se han extendido rápidamente tras la reducción de su coste, pero no se ha valorado su funcionalidad pedagógica.

Los entornos virtuales deben proporcionar a los alumnos la posibilidad de participar activamente en el proceso de aprendizaje y tienen que permitir a los participantes diseñar su propio proceso de aprendizaje. Los entornos deben respetar la independencia de los alumnos y la confianza que tienen en su propia capacidad para responder preguntas y resolver problemas a partir de sus conocimientos y experiencias.

Otra de las características que deben cumplir estos entornos es facilitar la interactividad y aprender haciendo por encima de otros procedimientos en los que la implicación del aprendiz es menor. Tienen que dirigirse a la adquisición o mejora de habilidades útiles para el desempeño cotidiano de los alumnos. También han de aprovechar como recurso de aprendizaje las experiencias educativas y vitales que pueden aportar los participantes. Los entornos virtuales tienen que reconocer a los alumnos como expertos en áreas concretas como consecuencia de su experiencia.

Es importante que cuando los alumnos participen de la formación a distancia tengan claros los objetivos que se pretenden adquirir en la formación, la finalidad de ésta y las consecuencias de adquirir o no cada aprendizaje.

Un aspecto fundamental para el resultado de la formación a distancia es que los problemas y las situaciones que se plantean en los entornos virtuales sean reales. De esta manera el alumno siente que su actividad está estrechamente ligada a sus necesidades. Es importante que la estructura llame la atención del participante y facilite la percepción de los factores esenciales del contenido. Es necesario del mismo modo que estos entornos virtuales proporcionen al alumno un feedback continuo e inmediato.

Como requisito indispensable, el alumno debería contar con un acceso rápido y eficaz a la ayuda cuando surja alguna duda.

Las herramientas de este entorno virtual en el que se lleva a cabo la formación a distancia deben posibilitar un funcionamiento intuitivo del alumno. Los contenidos, estrategias y metodología que ofrezca el entorno virtual deben situar el aprendizaje en el contexto, actividad y cultura habituales del adulto. Todo ello lleva a reclamar la necesidad de contar con materiales que posean un diseño y una estructura específica, y que puedan apoyarse en una serie de hechos como:

  • la posibilidad de ofrecer al usuario una diversidad de sistemas simbólicos con los cuales pueda interaccionar;
  • la incorporación de documentos para la autoevaluación y la realización de prácticas;
  • la redundancia constante de la información, utilizando para ello tanto formas diferentes de presentación como mostrar la misma por diferentes sistemas simbólicos;
  • que incorpore software de trabajo en grupo compartido, utilización del máximo tamaño posible de la pantalla para la presentación de la información y el análisis de la información;
  • el diseño de la información de manera que, aunque posea una estructura hipertextual o hipermedia que propicie la navegación libre por parte del usuario al mismo tiempo, garantice que tenga que pasar por todos los núcleos significativos de la información no obviando ninguno de ellos. Dicho en otros términos, que presente una quasi individualización de manera que se propicie una tutoría más efectiva;
  • que se discriminen diferentes páginas de actividades: principal de la asignatura, índice de contenido, referencias bibliográficas, de materiales para las clases prácticas, de ejercicios para resolver, etc.;
  • y que al mismo tiempo facilite el acercamiento por parte del usuario a una información complementaria que puede estar situada en el módulo específico de enseñanza o en otros servidores.

Teleformación y fpo

La teleformación y su incidencia en la formación profesional ocupacional (fpo)

  • Combinar distintos elementos multimedia de tal modo que permita una constante actualización de los contenidos y la utilización de recursos y materiales disponibles en otros servidores.
  • Proporcionar diferentes vías de aprendizaje activo, pudiendo el alumno escoger su propio camino, su propio tiempo y lugar, su propio estilo de aprendizaje.
  • Fomentar aprendizajes de tipo interactivo y colaborativo en aula virtual.
  • Permitir desarrollar, en un contexto de aula virtual, actividades de tipo sincrónico (formación presencial en cuanto que se producen contactos de todo el grupo aula en tiempo real) y de tipo asincrónico (la formación no presencial o contactos diferidos de carácter parcial o individualizado).
  • Posibilitar un alto seguimiento del trabajo de los alumnos.

Nuevos formadores

Perfil de los nuevos formadores

Parece evidente, por todo ello, que con esta nueva metodología se requiere una revisión de los perfiles profesionales de los formadores, de los programas formativos y de los equipamientos y medios didácticos.

Así, debemos contar con un equipo de profesionales, aparte del personal directivo y de administración, que atienda a la plataforma tecnológica en general y al desarrollo de cada acción en concreto, con funciones de:

  • Desarrollo de contenidos: desarrollo y actualización de los contenidos formativos de la especialidad y de actividades formativas complementarias y su integración en la web.
  • Asesoramiento y supervisión pedagógica en teleformación y control de calidad de la formación.
  • Tutorías, en cuanto al asesoramiento, seguimiento y control de los procesos formativos y apoyo a la formación de los alumnos.
  • Administración del sistema.

Sin embargo, para que se asuman estos roles profesionales o algunos solamente, el formador ocupacional debe adquirir una serie de competencias profesionales que le doten de una calificación profesional adecuada a los actuales requerimientos que la influencia de las TIC ha traído a la formación.

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