El núcleo de este trabajo fue expuesto en el último Congreso de CIFO celebrado en Zaragoza. Cuando se me solicitó que desarrollara para Formación XXI un artículo con las reflexiones de entonces, observé que el título de mi exposición: «La teleformación, una modalidad para formar», no expresaba convenientemente la evolución que hemos experimentado en el equipo de formación de la Fundación en estos dos últimos años, en los que se han sumado nuevas personas que han aportado un valor añadido a lo que comenzamos años atrás. De esta forma, hoy en día, más que hablar de «modalidad» prefiero hacerlo de «comunidad educativa». Me parece algo más completo y enriquecedor. Éste es el resultado.
Contexto
Antes de entrar de lleno en este artículo, es preciso enmarcar la situación de la que se parte para entender la importancia que la teleformación tiene para el conjunto del sector de la construcción y para la Fundación Laboral de la Construcción (en adelante, Fundación) como ente formativo creado por el propio sector.
El sector de la construcción está constituido por 385.000 empresas que dan empleo a más de 2.252.000 de trabajadores aproximadamente, lo que representa el 12,5% del empleo nacional.
La estructura empresarial se caracteriza por el claro predominio de la pequeña empresa de un modo desproporcionado. Las empresas sin asalariados y aquéllas que tienen de 0 a 9 trabajadores representan el 90,6% del total.
Si nos atenemos al empleo, debe destacarse que el 30% de los trabajadores se hallan comprendidos entre los 16 y 29 años, y es este sector el que tiene el mayor porcentaje de trabajadores extranjeros (15%).
Comparado con el conjunto de la economía española, predomina el grupo de trabajadores cualificados y no cualificados, y también es muy baja la presencia de titulados de niveles superiores. El nivel de formación es, asimismo, inferior al del conjunto del empleo en España: el 30% sólo tiene educación primaria.
Figura 1. Estructura del nivel de formación de los trabajadores ocupados en el sector de la construcción y en el conjunto del empleo en España. 2004. Fuente EPA: resultados anuales en porcentajes.
Estos datos se corroboran si nos atenemos a la implantación de la formación profesional en el sector.
En el curso 2001/2002 se matricularon 8.127 alumnos en cursos de la familia profesional. El crecimiento experimentado ese año fue 14 puntos inferior al crecimiento medio de toda la FP en España (el 22,9 frente al 37,4%), y la mayoría de ese aumento se centró en los cursos de técnico superior.
Los cursos de Garantía Social de la familia profesional sólo representaron el 3,3% del total de los impartidos en el conjunto del Estado. De modo semejante, la formación ocupacional en el sector representó el 3,5% del total de los alumnos formados en 2004, y su incremento del 6,1 es 11,9 puntos inferior al del conjunto del país.
Y, finalmente, en formación continua resulta significativo que en la convocatoria de 2002, los cursos específicos del sector (interpretación de planos, operador de maquinaria, etc.) representaron sólo el 25,2% del total; las acciones formativas relacionadas con el sector (diseño asistido, etc.), el 7%; y las acciones formativas transversales (gestión ambiental, prevención, etc.), el 67,8%.
Por tanto, las características son:
- Un sector fuerte dentro de la economía española con un crecimiento en el conjunto de la economía del 3,7%.
- Con una desmesurada concentración en la pequeña y muy pequeña empresa.
- Muy disperso en el conjunto de la geografía y con gran movilidad laboral (el 21,6% del total de la movilidad en España corresponde a trabajadores del sector).
- Con una significativa presencia de trabajadores jóvenes y de inmigrantes.
- Con un nivel de formación bajo e inferior al resto del conjunto del empleo en España, con carencias de capacidades básicas para el trabajo.
- Con escasa formación inicial, ocupacional y continua si nos atenemos a la formación específica del sector.
Seguidamente, algunos datos de la formación a distancia tradicional (soporte de papel y tutorías) impartida por la Fundación, en datos referidos al año 2006, corroboran aquellos datos generales del sectorX2X.
Según el referido estudio, en ese año participaron 13.567 alumnos. El 60% eran menores de 35 años.
Figura 2. Distribución del alumnado según edad
En el nivel de estudios predominaron las titulaciones universitarias medias y la formación profesional. Sin embargo, resulta significativa en esta modalidad a distancia la presencia de un 27% de trabajadores con sólo estudios primarios o sin estudios.
Figura 3. Distribución del alumnado según nivel de estudios
El 45% son trabajadores de empresas de hasta cien trabajadores.
Figura 4. Distribución del alumnado según tamaño de la empresa
Finalmente, algunos datos de la Fundación considerada en su conjunto:
La Fundación Laboral de la Construcción, organizada en 17 consejos territoriales, dispone de 40 centros propios de formación; trabaja con alrededor 420 centros concertados y un equipo humano de 1.684 profesores. En el conjunto de la Fundación se imparten 66 especialidades de formación ocupacional.
Si nos atenemos a los datos del año 2006, 66.685 alumnos asistieron a cursos de formación continua; 2.325 a formación ocupacional y 9.304 a otros tipos de formación (programas de garantía social, programas dirigidos a colectivos desfavorecidos, escuelas taller y talleres de empleo).
Esta estructura amplia y diversa es una característica más a agregar a las que acabamos de indicar como notas significativas del sector. La Fundación es también un reflejo de la heterogeneidad y complejidad del sector.
Sirva esta introducción para situar contextualmente el proyecto de teleformación puesto en marcha por la Fundación Laboral de la Construcción, sin el cual no es posible entender la gran tarea que tenemos por delante. Lo que se ha puesto en funcionamiento no responde a un prurito de realizar un «megaproyecto», sino a la necesidad de encontrar y dar respuestas desde las NTIC a las necesidades del propio sector.
En la Fundación
Cómo entedemos la Teleformación en la Fundación
Desde esta reflexión, entendemos la teleformación como una modalidad para formar que aprovecha el nuevo potencial que ofrece Internet y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, y no sólo una herramienta para formar.
Para que esta modalidad formativa resulte eficaz, debe partir y tener presente la realidad del sector, por un lado, con su complejidad y diversidad, y la realidad de la Fundación, por otro, de tal modo que todos los agentes de la formación se sientan parte del proyecto y alcance a todos sus centros.
La tarea principal que tiene por delante la teleformación en el contexto de la Fundación no es la herramienta (lo que se conoce por plataforma ), pues ya dispone de una, sino en investigar y preguntarse sobre cuestiones tales como:
- Cómo mejorar la comunicación formativa en todos los ámbitos y en qué medida el campus puede ayudar a ello.
- Cómo adaptar y adecuar métodos empleados en otras modalidades formativas.
- Investigar en las nuevas posibilidades metodológicas que ofrecen las nuevas tecnologías.
Fácilmente se desprende de estas tres preguntas que la teleformación no es sólo una plataforma tecnológica, sino esencialmente una modalidad para formar. El campus y la plataforma son caminos para la comunicación y la transmisión del mensaje, y las NTIC deben ayudar a sumar y a facilitar la comunicación y la participación.
Por ello, esta modalidad formativa lleva a plantearnos interrogantes, conocer las nuevas posibilidades que ofrecen las NTIC, estudiar cómo implementarlas, analizar nuevas metodologías, discriminar nuevos roles tutoriales que permitan profundizar en esta modalidad...
Comunidad
Hacia una comunidad educativa
La teleformación (para cumplir con su objetivo de fomentar la formación profesional y por sus propias connotaciones organizativas y las del sector de la construcción, como he comentado más arriba) es un medio que sin duda facilita una mayor integración de las variables que intervienen en todo acto educativo. La teleformación constituye un factor importante para mejorar la comunicación y la formación entre profesores, tutores, coordinadores y responsables de formación, tanto en la relación alumno/profesor, a través del papel o de una esporádica conversación telefónica, como en la formación convencional a distancia.
Las NTIC ofrecen una clara oportunidad para superar barreras que hasta hace poco tiempo parecían complicadas de evitar: la dispersión geográfica de los coordinadores y del profesorado de la Fundación, la discontinuidad contractual del profesor/tutor (que obliga a una relación intermitente en el tiempo), la diversidad cultural, la necesaria coordinación de todos los agentes que participan en el proceso formativo de la Fundación. En esta dirección, las NTIC permiten crear herramientas de comunicación, de trabajo colaborativo, de creatividad, de mayor participación que ayudan, sin duda, a eliminar muchas de estas barreras o, al menos, las minimizan, y ello con un costo claramente reducido si lo comparamos con el esfuerzo que se tendría que realizar para resolver estos problemas con modalidades de trabajo y de formación presenciales y convencionales.
Por otro lado, no es preciso, por su evidencia, insistir en las ventajas que la teleformación ofrece en la relación profesor/alumnos/profesor.
En definitiva, en la teleformación, entendida en el sentido y contenido que aquí se explica, todas las partes implicadas en el hecho educativo pueden sentirse partícipes y constituir una comunidad educativa.
Por ello la importancia que damos en la Fundación a entender la teleformación esencialmente como un campus, concebido como un espacio donde se puede producir este encuentro en el tiempo y en el espacio virtual; y en este sentido es un proyecto abierto, siempre mejorable en la búsqueda de mejor comunicación, mayor participación y mejor formación, donde debe tener cabida la participación de todos los agentes implicados.
Tal es el valor que damos al término campus , y nuestras reflexiones parten no ya de la plataforma de training como eje que todo lo vertebra, sino del concepto campus .
Es frecuente, al hablar de teleformación, que inmediatamente se haga referencia a una plataforma que tiene unos recursos, un diseño atractivo y a la que un alumno puede acceder, pagar la tarifa estipulada, rellenar una evaluación tipo test y obtener un certificado. A lo sumo, uno o dos días a la semana puede comunicarse con un tutor y no siempre de modo sincrónico. Esta realidad es frecuente.
Es preciso superar el debate de las «plataformas», al que nos quieren llevar las empresas que comercializan los software, las consultoras de formación (que venden con frecuencia una plataforma llena de avances tecnológicos pero con escaso contenido y escasa eficacia formativa) y, junto a ellos, los expertos en informática, para entrar en el debate de los métodos. Es preciso centrar este debate en el «método», en la pedagogía y en la didáctica, y por ese camino iremos encontrando todo el potencial que tiene la teleformación.
Esto me recuerda cuando hace unos años apareció la Enseñanza Asistida por Ordenador (EAO) y por la parte técnica se nos vendía tal herramienta como el fin del profesor y el acceso universal al conocimiento, cuando la realidad ha sido bien distinta.
Desde la Fundación vemos esto de otro modo. Hablamos del campus como el eje a partir del cual es posible entender y comprender qué queremos hacer con la teleformación.
En este sentido, el campus (como espacio formativo) es un lugar de encuentro, de trabajo, de comunicación, de formación y de información, donde tienen cabida todas las personas (en sus diferentes funciones) que participan en el hecho formativo de la Fundación. Y en este sentido hemos comenzado a trabajar en su desarrollo.
Gráficamente el campus aparece como un espacio ocupado por edificios, cada uno representa diferentes funcionalidades y en ellos se desarrollan diversas actividades.
Figura 5. Campusfundación
Tarea
Una tarea por delante
Llevar a término este proyecto de teleformación es ambicioso, dado que conlleva un conjunto de acciones necesarias para que toda la comunidad educativa de la Fundación forme parte de él. En este sentido, es preciso actuar en diferentes frentes, pero hay tres que parecen esenciales:
1) La existencia de un equipo de trabajo multidisciplinar en el que convivan tanto la vertiente tecnológica como la pedagógica. La relación entre ambas debe ser estrecha. Es muy importante que la tecnología funcione, avance y abra todas las posibilidades que comporta, pero desarrollada y mejorada desde el hecho formativo en todas sus dimensiones, como ya se ha comentado.
2) Consolidar el equipo pedagógico, constituido esencialmente por los tutores como agentes activos en la creación de una metodología propia y dirigida al público objetivo de los cursos que imparte la Fundación, complementada con la creación de materiales y recursos didácticos.
3) Llevar a cabo un proceso de formación permanente y sostenido en el interior de la Fundación a diferentes niveles:
- Los profesores externos que colaboran en los cursos de formación que imparte la Fundación son considerados, desde el punto de vista del sistema de calidad, personal propio a los efectos de beneficiarse de los planes de formación interna. La formación de formadores, desde los niveles más básicos hasta los más elevados, forma parte de los programas de formación interna de la Fundación, lo que debe permitir un proceso permanente de formación y mejora a lo largo de la vida profesional.
- Para los tutores y directores de Formación de la Fundación, un curso de larga duración sobre teleformación, metodología y recursos.
- A un segundo nivel, un curso para los coordinadores y profesores que, en mayor o menor grado, intervienen en la gestión de los cursos, para el conocimiento del campus, de la plataforma educativa y del proceso de ejecución de los cursos a través de la teleformación.
- Y, por último, en un tercer nivel, para toda la comunidad educativa de la Fundación, independientemente de la modalidad formativa en la que intervienen, un curso para el conocimiento del campus y de todas sus funcionalidades a fin de que llegue a ser verdaderamente un lugar de encuentro.
- Todas estas acciones van dirigidas a alcanzar unos objetivos, referidos al conocimiento, las habilidades y las actitudes:
4) Sobre el conocimiento:
- Ya hemos comentado la necesidad de conocer en profundidad qué es la teleformación, su metodología y sus recursos.
- Conocer programas y herramientas informáticas que permitan a los tutores y desarrolladores de recursos la necesaria autonomía en el desarrollo de sus funciones.
5) Sobre las actitudes:
- Es preciso modificar los modos de operar imperantes. Acostumbrados a actuar en una modalidad convencional a distancia, el entorno de las NTIC aproxima enormemente a los profesores/alumnos en el tiempo y en el espacio virtual, exigiendo respuestas sincrónicas, facilitando el intercambio documental, acrecentando el número de canales de comunicación e información, diversificando los modos de evaluación, lo que exige a los coordinadores, profesores, tutores y gestores de la formación un seguimiento explícito e intenso, una actitud más activa y comprometida con el proceso formativo de los alumnos.
- Esto lleva implícita la necesidad de aumentar la motivación de todas las personas intervinientes en dicho proceso y hacerlas capaces, a su vez, de motivar a los alumnos. El entorno virtual, comparado con un entorno convencional de distancia, al hacer más cercana la comunicación alumno/profesor, exige a éste una mayor dedicación, un trato más exquisito con el alumno y una relación más creativa y asertiva.
6) Sobre las habilidades:
- Se hace preciso adquirir nuevas competencias en el manejo de las NTIC. No sólo conocer el campus, la plataforma y sus funcionalidades, sino cómo obtener todo el provecho que ofrecen, para lo que se hace necesario conocer otros programas que permitan enriquecer la acción formativa.
- Conocer cómo elaborar materiales didácticos soportados en las NTIC e investigar en nuevas metodologías.
- Varían los roles y las funciones de los tutores, ya sean a distancia o en presencia en aquellos cursos de metodología mixta. Ya hemos comentado que el rol del tutor pedagógico a distancia se modifica, también el de los gestores y el de los dinamizadores, pero aparecen otros nuevos como el de los creadores de recursos, especialistas en producción multimedia o en diseño gráfico.