Uno de los aspectos que merece la pena destacar de esta normativa es la creación de un Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional (SNCP) cuyas «titulaciones españolas se homologarán a las existentes en la UE» para facilitar la movilidad laboral. Además, desde la Unión Europea se otorga una importancia fundamental a la figura del formador, toda vez que una de las prioridades establecidas en la Declaración de Copenhague (2002) es «prestar atención a las necesidades de formación de formadores en todo tipo de formas de enseñanza y formación profesional».
Sobre esta base se acometió el proyecto NOR.FOR, con el objetivo de establecer el perfil profesional de los formadores de la Fundación Laboral de la Construcción (FLC), que imparten acciones formativas en todo el territorio nacional y en diferentes áreas de conocimiento, para proceder a normalizar y certificar a estos profesionales de la formación.
Mediante la utilización de diversas técnicas de investigación, y sobre la base de los resultados obtenidos, se definió el perfil profesional del formador de la FLC, con el objeto de elaborar un sistema de normalización de formadores (NORFOR) que permitiera normalizar, por un lado, a los formadores que pertenecen a la FLC y, por otro, habilitar y certificar a nuevos profesionales que vayan a impartir cursos en esta entidad.
Criterios de homologación
Con el fin de establecer una adecuada estructuración del proceso de homologación del formador, resulta necesario fijar una serie de criterios que permitan la ubicación del profesional en distintos niveles de normalización. Los criterios de selección son de dos tipos:
Criterios iniciales: se aplican cuando el profesional entra en contacto con la organización y sitúan al formador en los niveles de normalización. Las herramientas utilizadas son el currículum, el informe de vida laboral y el cuestionario de evaluación inicial.
Criterios procesuales: se aplican durante la relación del formador con la entidad, una vez que el formador ostenta un nivel inicial de homologación. Su finalidad es promocionar al profesional a un nivel superior de normalización. Se valoran:
- Horas de formación.
- Cuestionarios de evaluación de satisfacción de los alumnos.
- Formación continua realizada: Formación continua sectorial y Formación de formadores.
- Opinión de responsables de la empresa.
Una vez aplicados todos estos criterios, se obtiene una puntuación general que se coteja con un baremo previamente establecido para, según las puntuaciones, situar al formador en un nivel de normalización. Es muy importante que estos criterios queden integrados en la política de calidad de la entidad, así como su aplicación y baremación.
Niveles de Normalización
Una vez adaptados los criterios de homologación a los formadores, se les ubica en un sistema estructurado de niveles de normalización, a los que acceden en función de los resultados de la aplicación de los criterios anteriormente expuestos. Los niveles necesarios para articular una estructura coherente de normalización son los siguientes:
Nivel 1. Básico
Encuadra a los profesionales del sector con mínima o nula experiencia en la impartición de cursos de formación y que pretenden iniciar su proceso de homologación. Si superan la puntuación mínima establecida para esta etapa, obtienen la normalización de nivel 1, que habilita para impartir cursos de determinadas características. Asimismo, esta homologación lleva aparejados unos emolumentos establecidos para su nivel.
Nivel 2. Medio
En este nivel se sitúan los formadores con una experiencia media en la impartición de acciones formativas. El acceso se produce a través de dos vías:
- Promoción desde el nivel 1.
- Acceso directo: profesionales de la formación que acceden directamente a este nivel tras la acreditación formal de su experiencia formativa.
Los formadores alcanzan el nivel 2 de normalización si superan la puntuación mínima establecida en esta etapa. La homologación faculta para impartir cursos de determinadas características. Asimismo, lleva aparejados unos emolumentos establecidos superiores a los del nivel 1.
Nivel 3. Avanzado
Es el de mayor grado de homologación, y acoge a profesionales con una dilatada experiencia en la impartición de cursos de formación. Se accede mediante promoción desde el nivel medio. Los formadores con el nivel 3 de normalización están habilitados para impartir cualquier curso de formación dentro de su esfera de conocimiento. Del mismo modo, esta homologación conlleva unos emolumentos superiores a los del nivel 2.
Itinerarios formativos
Resulta inevitable que la estructuración de niveles de normalización se asocie a una formación continua determinada en formación de formadores, que habilite y cualifique a los formadores para acceder a los distintos grados de homologación. Esta formación se debe articular en itinerarios formativos secuenciados e interconectados, que posibiliten la obtención de los tres niveles de forma gradual y paulatina.
Itinerario formativo de iniciación
Constituye la formación básica para acceder al primer nivel de normalización. Su superación se obtiene a través de la combinación de dos vías:
- Aplicación de los criterios de homologación del nivel 1.
- Curso básico de formación de formadores.
Itinerario formativo de perfeccionamiento
Dota al profesional de la cualificación necesaria para optar a la normalización del nivel 2. Se obtiene a través de la combinación de las siguientes vías:
- Superación del itinerario formativo de iniciación.
- Curso medio de formación de formadores.
Itinerario formativo de especialización
Permite al formador acceder al nivel 3 de normalización. Se obtiene de la forma siguiente:
- Superación del itinerario formativo de perfeccionamiento.
- Curso avanzado de formación de formadores.
Certificación
Una vez superados los requisitos o criterios establecidos en cada nivel de normalización, el formador obtiene una acreditación que le homologa para impartir cursos dentro del nivel alcanzado.