El responsable de formación en las instituciones de formación
Cuando nos planteamos la figura de los profesionales de la formación entran en juego multitud de profesionales, muchos de los cuales no siempre realizan la formación propiamente dicha, pero sí otras tareas igualmente necesarias. Concretamente, en este escrito nos referimos al responsable de formación. La principal característica que le diferencia del resto de roles es la no interacción directa con los grupos de aprendizaje. Suele desenvolverse, fundamentalmente, en dos campos: el pedagógico-didáctico (detección de necesidades, formulación de objetivos, diseño de estrategias metodológicas, elaboración de la temporalización, diseño de la evaluación) y el organizativo (negociación con agentes sociales, financiación, certificación y validación de la formación, asesoría y orientación).
Existen diferentes roles asociados a los responsables de formación que, en función del contexto, pueden llegar a otros especializados (CIFO, 2000). Así, hablamos de los managers , cuya función principal es la relación con el exterior y con la dirección de la empresa. Los organizadores de la formación mantienen relaciones con consultoras y asesoras internas o externas, coordinando las diferentes fases del proceso de formación. Los expertos en ingeniería de la formación son los responsables del desarrollo de los nuevos productos y de la utilización de las tecnologías. Los programadores tienen la misión de diseñar la formación a partir de la evaluación de las necesidades. Los asistentes de formación respaldan al responsable de formación en lo que a los aspectos didácticos se refiere. Los animadores de formación se encargan del desarrollo de la formación. Y por último, los técnicos de formación desarrollan las tareas atribuidas a los organizadores, expertos y programadores de la formación.
En muchas ocasiones la figura del responsable de formación no está presente como tal en las organizaciones, por lo que las funciones que de este perfil se derivan son asumidas por organismos externos. En el caso de que exista, a veces, no se reconoce como tal, y se le delegan otras tareas que, en principio, no le competen como profesional: normalmente la de administración/responsable de personal. Sin embargo, el perfil profesional del responsable de formación debe estar asociado a ser el «conciliador» entre los objetivos de la institución y los de la formación.
De este modo, al asumir el rol del responsable de formación, debemos tener presentes cuatro aspectos:
- El responsable de formación debe contribuir a la definición de las necesidades de formación, cuya política institucional y objetivos generales no solo debe conocer, sino también las técnicas de análisis de empleo y del trabajo.
- El responsable de formación debe contribuir a la concepción de la formación dentro y fuera de la institución laboral o formativa. Es decir, debe optar por la selección de la mejor oferta de formación que responda a las necesidades previamente establecidas.
- El responsable de formación debe contribuir a la evaluación de la formación.
- El responsable de formación debe manejar la gestión de la formación, ya que ha de organizar la formación y velar por su correcto desarrollo.
En síntesis, y en la línea de Atwell (1997), la influencia del contexto específico afecta al papel del responsable de formación en tanto que como tal debe integrar la formación en las funciones organizativas. Para ello, deberá impartir la formación, facilitar el aprendizaje en el puesto de trabajo y actuar como consejero en los procesos de aprendizaje en el puesto de trabajo creando las condiciones, estructurando el proceso, planificando las actividades, animando y facilitando.
Independientemente del contexto en el que el responsable de formación desarrolla su actividad, debe atenerse, principalmente, a las siguientes funciones:
- Docencia y formación, especialmente la asociada a la formación de formadores.
- Planificación y diseño de planes y programas de formación.
- Dinamización-desarrollo-intervención.
- Gestión-desarrollo-dirección de recursos.
- Evaluación-acreditación de la formación.
- Investigación-innovación.
- Asesoramiento y orientación.
En el contexto de este trabajo, limitados por el espacio, no profundizaremos en las competencias asociadas a cada una de las funciones apuntadas, sino que sencillamente incidiremos en el conjunto de actividades prototípicas de dichos profesionales que expresamos en la tabla siguiente: Cuadro 1: Funciones y actividades específicas del responsable de formación.