¿Qué podemos hacer para aumentar las posibilidades de empleo de los trabajadores más de edad y para que puedan quedarse sobre el mercado del trabajo? A esta pregunta se propone responder un informe recientemente publicado bajo el título "Envejecimiento y empleo: identificación de buenas prácticas con el fin de aumentar las posibilidades profesionales y de mantener a los trabajadores más de edad en el empleo" .
El informe examina las buenas prácticas existentes, determina los principales factores afectados y recomienda medidas que pueden ser tomadas a diferentes niveles en la Unión Europea, los estados miembro, las empresas y los individuos. También evalúa los resultados de la estrategia europea para el empleo, uno de cuyos principales objetivos, es prolongar la vida profesional y mejorar el índice de empleo de los trabajadores de más edad. El estudio, basado en las experiencias de once países de la Unión Europea, establece que uno de los principales objetivos de las estrategias europeas en materias económica y el empleo es aumentar el empleo prolongando la vida profesional. Corresponde a las empresas y a las instituciones encontrar soluciones viables que favorezcan estas prácticas, sin poner en cuestión el nivel de vida, el equilibrio entre vidas profesionales y particulares, la equidad y la eficacia económica.
En el marco de este informe han sido seleccionados 41 estudios de caso que implican a organizaciones o empresas, dentro de un amplio abanico de actividades económicas, tanto en los sectores públicos como privados. Este paso ha sido completado por un análisis de las fuerzas y de las debilidades del marco institucional nacional en el cual estas organizaciones se desenvuelven y la selección de buenas prácticas en las iniciativas tomadas por los agentes sociales, la ONG y los responsables políticos nacionales o regionales. Las organizaciones analizadas en los estudios de caso pusieron en marcha estrategias de gestión de la edad en diferentes contextos económicos, entre los que algunos ofrecían numerosas posibilidades en materia de gestión de la edad. Las medidas tomadas afectaban principalmente a la organización del trabajo, la gestión de la movilidad, el desarrollo de carrera, la definición de las tareas, el reclutamiento, la organización del tiempo de trabajo y la educación y la formación a lo largo de la vida, así como, a la transmisión de los conocimientos, la salud y la reclasificación externa. Siendo cierto que algunas empresas habían elaborado conscientemente un programa de gestión de la edad, muchas de ellas habían adoptado aproximaciones interesantes para obtener el mismo resultado sin elaborar una estrategia como tal.
En cuanto al papel de los agentes sociales en materia de gestión de la edad, éste depende del nivel en el cual pueden intervenir, a saber, en el nivel macroeconómico (negociaciones tripartitas, influencia sobre la elaboración de las políticas, representación en las instancias sociales, etc.) o en el marco de las negociaciones colectivas llevadas a los niveles sectorial, de la empresa o del lugar de trabajo.
http://ec.europa.eu/employment_social/emplweb/news/index_fr.cfm