La globalización, como hoy la entendemos, resulta ser la fase mas avanzada de desarrollo del capitalismo mundial que precisa extender al conjunto del planeta un modo de producción viejo, pero con nuevas formas, basado en la liberalización económica, en la internacionalización de los mercados para hacerlos mundiales, en favorecer la movilidad del capital, en la generación de procesos de deslo-relocalización de las empresas, llevando consigo una reordenación de la división internacional del trabajo y una recomposición total en el uso de la mano de obra a escala mundial. Sus resultados más inmediatos saltan a la vista de forma evidente: más desigualdad social, menor protección social y laboral, y la amenaza permanente a la sostenibilidad del medio ambiente.
Pero queremos verlo desde la otra perspectiva, quizás utópica, pero no por ello menos real. Para que algo sea real primero tiene que ser virtual. Antes hay que soñarlo como necesario e imaginarlo como posible. Después, hay que pensarlo como realizable y ponerlo en práctica entre todos. Existe otra globalización posible. Nos negamos a contemplar con indiferencia cómo se esfuman las posibilidades de desarrollo económico y social de regiones enteras del planeta y con ellas las esperanzas de mejora de la calidad de vida de millones de sus habitantes. Nos oponemos a la injusta distribución del poder mundial y a la condena permanente a la pobreza de numerosos países la mayoría de África y Latinoamérica. No entendemos cómo es posible construir una sociedad basada en el conocimiento si éste sólo está accesible a una minoría de privilegiados. Nos negamos a aceptar que el conocimiento científico y tecnológico deba quedar en mano de quienes únicamente lo utilizarán para el mercado y no para satisfacer las distintas necesidades humanas.
Otra globalización es posible, la globalización de las oportunidades para todos. Como dijo Susan George, refiriéndose al enfrentamiento entre partidarios y críticos con la globalización " el combate se da, en realidad, entre los que queremos una globalización inclusiva, basada en la cooperación y la seguridad, y aquellos que quieren que todas las decisiones las tome el mercado" . En definitiva, nos oponemos a que globalización sea sinónimo de provecho, riqueza y disfrute de unos pocos, frente a la desigualdad, explotación, y mantenimiento de la ignorancia de la gran mayoría.
En este número, el monográfico se dedica a reflexionar sobre los impactos de la globalización desde una perspectiva que cuestiona la ideología neoliberal que aún preside el fenómeno de la globalización. José María Zufiaur nos propone la necesidad de un nuevo internacionalismo y la profundización de la democracia y la participación de los ciudadanos para resolver la desigualdad globalizadora. Tomás Valdés nos plantea cómo la educación puede convertirse en una de las herramientas más poderosas para lograr mayores cotas de equidad e igualdad de oportunidades en el mundo. Finalmente, Enric Tortosa , nos propone un nuevo papel de la ciencia, la tecnología y la innovación en favor de la igualdad poniendo el conocimiento y la ciencia al servicio del progreso.