Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

03

Julio 06

El ruido de las mariposas

El autor plantea un cambio de paradigma en la educación acorde con una respuesta alternativa a la globalización. Plantea reinventar la educación para el trabajo a fin de dotarla de dimensión social. Valor de uso inmediato en la construcción autónoma de la visión del mundo y su posición en él. Valor de cambio en el mundo social y laboral, condicionante del estatus social y económico de los ciudadanos, de su lugar en la sociedad y de la proyección social de su trabajo. En las puertas del siglo XXI, la educación resulta ser la herramienta más poderosa de equidad e igualdad de oportunidades. Finaliza con el resumen de una experiencia en el Ecuador.

Educar para la vida y el trabajo en un mundo globalizado

Introducción

La imagen del aleteo de mariposas en algún lugar del mundo y la generación de efectos devastadores sobre su antípoda, representa hoy algo mas que una figura retórica. Una decisión política sobre garantía de precios agrarios o aranceles a la importación en Europa o Estados Unidos condiciona la vida de millones de personas en todo el globo. El desarrollo económico no previsible de algunas economías emergentes (India, China, Brasil) y su modelo de competencia basado en la producción de materias primas y la reducción de costes laborales, genera todo tipo de incertidumbres sobre la sostenibilidad medioambiental del modelo de desarrollo y una lucha feroz por el crudo de hoy y las explotaciones petrolíferas de mañana. La posibilidad de un modelo real de competencia planetaria basado en el crecimiento sin límite, sostenido por un stock finito de materias primas, nos acerca inevitablemente, antes que a la aldea global, a la aldea paleolítica.

Mientras tanto, en mas de tres cuartas partes del planeta, la pobreza se reinventa a sí misma en cada generación e induce una transmisión hereditaria de sus efectos.  "...la pobreza solo se vence con educación y trabajo" (La Nación. Buenos Aires. 10/06/06) manifiesta Humberto Maturana , biólogo y filósofo chileno que sostiene que el crecimiento constante de la población mundial genera miseria y que no alcanza con el paliativo de la solidaridad, el altruismo y la beneficiencia para resolverla. Si la pobreza se produce como resultado de la dinámica de poblaciones humanas y de los desequilibrios estructurales de los mercados , generados por la concentración de la propiedad de los factores de producción (capital inversor, tecnología, I+D, personal cualificado...), habremos de concluir que la pobreza es una "cualidad" , un imperativo categórico de los sistemas sociales de mercado.

Pareciera que el hombre ha encontrado una fórmula excelente (el mercado), basada en la satisfacción del deseo y la ambición individual, para estimular la iniciativa de los grupos humanos y mejorar sus condiciones de vida a través de la generación de riqueza y la mejora de las expectativas de vida de los individuos, en cantidad y calidad, con dos limitaciones: no es para siempre y no hay para todos.

El creciente run run de la miseria, la enfermedad y la muerte del Africa primigenia, el ruido de la confusión y la pobreza de las sociedades latinoamericanas (incapaces de construir proyectos colectivos) y el martilleo decimonónico de las industrias contaminantes, intensivas en fuerza de trabajo malpagada y sin derechos, concentradas en sociedades asiáticas preindustriales, son señales de alarma que el mundo opulento procesa con desgana, a través de interminables vericuetos burocráticos y organismos internacionales huerfanos de ideas y pasiones. Es el ruido de las mariposas.

Educación, trabajo y producción

Educación, trabajo y producción. Datos de la realidad.

Se modifica la centralidad del trabajo como factor de cohesión social, se precariza el empleo, se desregulan progresivamente los mercados laborales en todo el mundo, en medio de apelaciones permanentes a la flexibilización laboral como componente esencial, y casi único, de la competitividad. Cambian los sistemas tradicionales de organización del trabajo, se atomizan y deslocalizan las empresas, generando una amenaza permanente de transferencia de los centros de producción a entornos políticos, económicos y laborales mas "comprensivos" con sus necesidades, aparecen formas de trabajo dependiente no sujetas a presencia física en instituciones educativas de trabajo y se terciarizan progresivamente las economías, generando evidencias de un desequilibrio estructural creciente, entre bloques económicos y regiones en el mundo, que induce la concentración del 76% de la riqueza en manos de no mas del 20% de la población mundial.

Una mirada rápida al mapa del trabajo estable y de calidad en el mundo, basta para saber que no resulta posible establecer finalidades homogéneas para los sistemas de educación para el trabajo en el mundo, ni aplicar métodos ni estrategias uniformes de capacitación profesional en realidades sociales, económicas, productivas y laborales, radicalmente diferentes, especialmente si la tendencia a la desaparición del empleo basado en marcos de relaciones laborales estables y transparentes, resulta cada vez mas evidente.

Todo ello, condiciona el papel y los métodos de un sistema de educación para el trabajo pensado para una realidad productiva que, en su momento, se articulaba siguiendo un modelo taylorista de producción en serie, generaba una demanda inagotable de fuerza de trabajo y mantenía inalterables, durante décadas, los perfiles profesionales demandados. En la realidad socio-productiva y laboral actual, la pregunta clave para cualquiera con responsabilidades de gestión en programas de educación para el trabajo, es: ¿cómo inducir la inserción laboral de los jóvenes en realidades socio-productivas que no generan empleo?

En medio de un proceso de globalización que concentra cada vez en menos países las opciones de producción y empleo, que articula una red mundial de distribución y consumo basada en economías de escala (controlada por cada vez menos operadores), que deja fuera de los mercados financieros y productivos a un conjunto de estados que representan la mitad de la población mundial, ¿cómo seguir preparando a generaciones enteras para empleos inexistentes y pensar que la responsabilidad de la educación para el trabajo, acaba con la certificación y la emisión del título de egresado?

Todo lo que no tiene solución, no es problema. La vieja educación profesional del siglo XX, no tiene solución (carece de prestigio social, resulta afuncional, no satisface a tiempo los requerimientos del sistema productivo y lo que es mas grave, no transfiere capacidades que permitan a los alumnos del sistema crear su propio espacio profesional, en sociedades que no generan empleo), luego no es problema. Pensemos en problemas que tienen solución: reinventemos la educación para el trabajo. Según un informe de la OCDE del año 98, todos los bienes y servicios que formarán parte de nuestros hábitos de consumo dentro de 15 años, todavía no están inventados. Esa es la cancha de juego. La sociedad del conocimiento, casi a su pesar, genera una oportunidad para dar el partido en la única división donde existe una posibilidad de ganar, para los países llamados "tecnológicamente dependientes": el mercado de las ideas.

Hace no más de 15 años, el papel y la sustancia (no cuestionada) de la educación en todo el mundo se ajustaba, prácticamente sin cambios, a las demandas del siglo XIX. Las escuelas, así concebidas, representaban lugares apartados, dependientes de instituciones educativas de control burocrático, separadas por una valla protectora de la realidad cotidiana, con un único actor docente preparado para acumular y transferir el conocimiento enciclopédico de la época como una vieja reliquia de la Ilustración, animadas por una visión redentorista del hombre y su destino trascendente, ineficaces para romper los límites que impone el origen social de sus alumnos y evitar la reproducción social.

Sin embargo, en la nueva realidad internacional, el conocimiento actualizado y su propiedad, resulta ser determinante para fijar la posición social de los individuos, la posición competitiva de las empresas y la posición comparada de las naciones. ¿Cómo ajustar los sistemas de educación para el trabajo para convertirlos en sistemas equitativos y eficientes de administración social del conocimiento?. Sin duda, habrá que tener en cuenta algunos elementos de la realidad que, con diferente velocidad, se adueñan de las economías productivas:

  • 1. El punto de partida de los procesos de aprendizaje no puede ser otro que la garantia y satisfacción de las necesidades básicas de los alumnos (fisiológicas, afectivo/relacionales y sociales)
  • 2. Los sistemas de educación para el trabajo han de soportarse genericamente en la curiosidad tecnico científica de docentes y alumnos.
  • 3. La posibilidad de distribuir eficientemente conocimiento profesional actualizado está condicionada por la capacidad de las Instituciones Educativas para generar y actualizar dicho conocimiento.
  • 4. Las titulaciones profesionales deben de posibilitar la gestión autónoma de ciclos económico productivos generadores de producto/servicio final.
  • 5. El espíritu emprendedor y la capacidad emprendedora se construye inevitablemente sobre una competencia técnica generadora de bienes y servicios.
  • 6. El siglo XXI es el siglo del emprendimiento colectivo. Las ideas y la capacidad de transformarlas en recursos económicos, con respeto al medio ambiente, representan la única opción de trabajo para las sociedades en desarrollo.

Educación

Educar para la vida y el trabajo

Uno de los tópicos recurrentes en el debate político y social de, prácticamente, todos los estados del mundo, es la centralidad de la educación como instrumento de cohesión social y desarrollo sostenible y los cambios necesarios para adaptar los viejos sistemas educativos a los nuevos requerimientos sociales, económicos y tecnológicos.

La primera evidencia es que se han multiplicado las interrogantes y se han reducido las certezas, en la medida en que se difumina la posición ocupada por las instituciones educativas tradicionales, como entorno natural de socialización y aprendizaje, y se sustituyen paulatinamente por una concepción mas amplia, que da carta de naturaleza a nuevos escenarios para el aprendizaje: la familia, la empresa, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, internet, los espacios públicos regulados, etc. La segunda evidencia es que el conocimiento se ha convertido en el activo fundamental para la competitividad de las empresas, la posición comparada de las naciones y el desarrollo personal de los ciudadanos. Entender la forma en que se distribuyen o acumulan los conocimientos en los sujetos, empresas y naciones y la forma en que se condiciona su capacidad de desarrollo puede servir de punto de inflexión para profundizar en el debate sobre la educación necesaria.

Educar hoy, exige, antes que un inventario de respuestas, saber hacer bien las preguntas y enseñar a preguntar bien. Esa dimensión social de la educación nos habla de la distribución equitativa de rentas inmateriales y del desarrollo de las capacidades pertinentes, en cada ciudadano, para dar valor y significado a dicha renta. Valor de uso inmediato en la construcción autónoma de la visión del mundo y su posición en él. Valor de cambio en el mundo social y laboral, condicionante del estatus social y económico de los ciudadanos, de su lugar en la sociedad y de la proyección social de su trabajo. En las puertas del siglo XXI, la educación resulta ser la herramienta más poderosa de equidad e igualdad de oportunidades.

Dimensiones

Dimensiones de la educación para el trabajo

La educación para el trabajo adquiere una importancia fundamental para la calidad de vida de la población en cualquier sociedad, puesto que la misma "es simultáneamente un instrumento de política productiva y de política social... contribuye tanto al incremento de la productividad y la mejora de calidad y competitividad de trabajadores y empresas, como a la cohesión social y a la igualdad de oportunidades.

La formación no sólo debe preparar para el trabajo, sino también para la vida social y para el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos, por lo que es de esperar que la misma propicie procesos de desarrollo de capacidades para la definición y gestión de los proyectos de identidad personal. Así se puede entender la estrecha relación que mantiene con temas relevantes para la esfera económico-productiva de cada país, puesto que, más allá de cumplir (con distinto grado de efectividad) con el objetivo de formación en competencias básicas para el desempeño profesional, se vincula, entre otros, al empleo (por cuenta ajena o por cuenta propia), a la distribución de rentas a través del salario, a las relaciones laborales y la negociación colectiva, etc.

El sistema de educación para el trabajo debe superar una concepción finalista de sí misma, planteándose un desafío mayor, ligado a cuestiones que trasciende lo meramente escolar. Es así como la educación técnica y profesional será definida como un campo estratégico y de negociación entre distintos actores institucionales. Es decir, debe ser parte de la política educativa nacional pero también de la política productiva y social:

  • Porque permite la generación y la difusión social del conocimiento técnico y tecnológico. (dimensión educativa)
  • Porque contribuye al incremento de la productividad de los trabajadores y la competitividad de las empresas
  • Porque favorece la integración, la cohesión social y la igualdad de oportunidades.

República del Ecuador

El caso de la República del Ecuador.

Finalidades estratégicas del sistema de Educación Media Técnica.

La evidencia mas palpable que muestra el análisis de los últimos diez años de procesos de reforma de los sistemas de Educación Técnico Profesional en el mundo es que la transferencia de insumos para el cambio (nuevos diseños curriculares, capacitación docente, dotaciones y equipamientos) por si sola, no produce cambios estables en la percepción de la misión institucional de los instituciones educativas, ni en el modelo didáctico, ni en el modelo de interacción con el sistema productivo, ni en los resultados obtenidos por el sistema en su conjunto. Sin la incorporación de nuevos paradigmas en el modelo didáctico y de gestión de las instituciones educativas, sin la definición explícita de un nuevo compromiso con la realidad social y productiva en la que están insertos, sin un impulso que fortalezca la autonomía de los instituciones educativas para analizar su realidad y operar en ella con criterios de economía y eficiencia, la rentabilidad de las inversiones y la expectativa de cambios que afecten a la calidad del servicio y su potencial impacto en la mejora de las formas de vida y trabajo de sus alumnos, disminuye drásticamente.

La experiencia histórica del modelo de gestión centralizada de la Educación y la aplicación de modelos rígidos de control, centrados en el control de procesos y no de resultados, ha conducido a una cierta burocratización del sistema, condicionante a su vez de la implantación en los instituciones educativas de una cultura de las normas antes que una cultura de los objetivos, incompatible con las necesidades y demandas de una sociedad en desarrollo. Ese planteamiento ha ido condicionando ciertas especificidades del sistema que se repiten en practicamente todos los sistemas de Educación Técnica y Formación Profesional, a saber:

  • Es un sistema centrado en normas y no en objetivos
  • Tiende al control por encima de las exigencias de garantía
  • Tiende al control de procedimientos, antes que al control de resultados (visión burocrática)
  • La posición profesional en el sistema se produce por criterios desvinculados de lo que se sabe y lo que se sabe hacer.
  • Opera sobre mercados cautivos (ciudadanos que no pueden elegir no estar en el sistema)
  • El papel asignado al cliente/alumno es el de "producto"
  • La lógica de racionalidad administrativa impone el aislamiento del sistema

El proceso de transformación institucional necesario debe plantearse la reconversión de esa racionalidad en otra menos vinculada a las necesidades burocrático/administrativas y mas vinculada a los requerimientos de una sociedad y un sistema productivo y laboral necesitados de hombres y mujeres con nuevas iniciativas e ideas. Para ello, resulta imprescindible:

  • Generar un clima social de alta valoración del conocimiento como instrumento de creación de valor económico y social
  • Promover la iniciativa institucional subsidiaria
  • Distribuir equitativamente las oportunidades de acceso a la educación, al trabajo y la función social asociada
  • Generar alternativas de promoción social claras para los alumnos del sistema y garantizar los efectos socioprofesionales esperables de la Educación Técnica en los ciudadanos que siguen sus programas.
  • Contribuir a la promoción de las dinámicas sociales necesarias para transformar paulatinamente el modelo económico/productivo, pasando de procesos productivos intensivos en mano de obra a procesos intensivos en conocimiento
  • Garantizar la coherencia global del sistema
  • Garantizar los resultados esperables de la administración de las instituciones educativas, tomando las decisiones adecuadas para corregir disfuncionalidades
  • Apoyar los procesos de transformación institucional de cada Institución Educativa, proveyendo los insumos necesarios para el cambio
  • Estimular la iniciativa emprendedora de los instituciones educativas del sistema
  • Estimular mecanismos de cooperación y ayuda mútua entre instituciones educativas
  • Generar objetivos y mecanismos de producción de conocimiento y animar la participación de los instituciones educativas en procesos de investigación y desarrollo de productos
  • Velar por la correcta asignación de los recursos en el marco de una autonomía amplia de los instituciones educativas

Visión

Una sociedad cohesionada, que integra la diversidad étnica y cultural en un proyecto sugestivo de vida en común, comprometida con el bienestar social y la calidad de las formas de vida y trabajo, que promueve la distribución equitativa de las oportunidades de desarrollo personal y la promoción social a través del trabajo, que fomenta una cultura de la producción y del empleo centrada en las personas y su satisfacción, que aprende permanentemente y transfiere los aprendizajes a la creación de riqueza social y económica, que multiplica la iniciativa individual y colectiva de sus ciudadanos, que se enfrenta con eficacia a los factores de exclusión y elimina las barreras que limitan el desarrollo personal de los jóvenes, que limita la endogamia social y promueve la elección en libertad de profesión u oficio...

Un sistema de educación técnica y profesional comprometido con el desarrollo comunitario, generador de valor reinvertible en la mejora permanente del sistema, que aglutina profesionales capaces y técnicos eficientes, orientado a la obtención de resultados e impacto social, comprometido con la modernización del sistema productivo ecuatoriano y con los vectores estratégicos de desarrollo de la nación, creativo, innovador, generador de nuevas ideas y oportunidades de inserción laboral para los jóvenes, educador de actitudes y capacidades emprendedoras, mediador eficiente en la transferencia tecnológica a la producción y a las formas de vida social, en aprendizaje permanente...

Un egresado educado para la solidaridad, preparado para la vida en sociedad, cualificado para la actividad profesional, motivado y capacitado para el autoemprendimiento, consciente del valor de las ideas, dotado de curiosidad científica, generador de iniciativas productivas, definido en sus aspiraciones de desarrollo personal, informado de la realidad en la que vive, resistente a la frustación y a los destinos prescritos, sensible al destino colectivo...

Misión

"La sustentabilidad social y económica del Ecuador, la expectativa de una vida digna para el conjunto de la población sin distinción de etnia, sexo, credo o grupo social, la desestructuración de las familias generada por la emigración, el nuevo modelo económico globalizado y la evidencia de un peso, cada vez mayor, del conocimiento y la tecnología como factores de la producción y del progreso, configuran un horizonte de futuro cargado de amenazas y de retos.

Dicho escenario plantea al sistema educativo en su conjunto y específicamente al subsistema de educación técnica, la exigencia de un mayor compromiso con los proyectos de vida de los jóvenes y con la realidad productiva nacional, y la necesidad de orientar su esfuerzo didáctico a la generación de ideas e iniciativas creadoras de empleo y riqueza cultural, económica y social.

Por ello, los centros de Bachillerato Técnico deberán contribuir al desarrollo económico y social de la República del Ecuador y al fortalecimiento de su sistema productivo, a la mejora de las condiciones de vida y trabajo de los habitantes de su entorno más próximo y a la promoción de una cultura del trabajo sustentada en el conocimiento, la tecnología y la agregación de valor, multiplicando el nivel de cualificación profesional de los trabajadores y el grado de inserción laboral de los jóvenes, tanto en empleos por cuenta ajena como en proyectos de autoemprendimiento.

Para ello, los centros de Bachillerato Técnico desarrollarán procesos eficientes y efectivos de actualización profesional permanente, investigación técnica, socioeducativa y laboral, transferencia social de conocimientos económicos, productivos y técnológicos, intermediación en el mercado de trabajo, producción y apoyo al emprendimiento productivo de los egresados".

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