Desde este enfoque se analizan las causas de la inmigración, así como sus características en el contexto español; donde además, se analizan algunas de sus consecuencias (evolución demográfica, sistema de protección social, mercado laboral) y su marco normativo.
Se afrontan, por último, algunos de los retos más importantes como son el enfoque integrado, la mejora de los sistemas de acceso al mercado laboral, la intermediación laboral y formativa en los países de origen, el combate a la inmigración ilegal y la promoción de la integración sociolaboral.
INTRODUCCIÓN
Una casa construida por un magrebí, la ensalada recolectada por un portugués, el aperitivo servido por una colombiana o los niños encantados con su cuidadora ecuatoriana. El mundo laboral español se ha convertido en un auténtico crisol de culturas.
¿Cómo percibe la sociedad española el fenómeno de la inmigración? ¿Qué está suponiendo para España y su mercado laboral? El fenómeno de la inmigración tiene múltiples facetas, algunas de ellas de gran repercusión mediática, otras de importante contenido económico, la mayoría de gran impacto social. Así podemos ver las implicaciones que la inmigración tiene en áreas tan importantes como la sanitaria, la educativa, la de la seguridad, o la de la vivienda. Ello está llevando a afrontar importantes medidas de intervención integrales. Muestra de ello son los Planes Integrales para la Inmigración que diversas Comunidades Autónomas vienen desarrollando en los últimos años.
Mediáticamente la inmigración se asocia a "oleadas" de pateras o asaltos a fronteras, a tragedias, a detenciones y a muertes. Miles de subsaharianos aguardan en el norte de Marruecos la oportunidad de entrar ilegalmente en España. Carecen de dinero, de trabajo y hasta de identidad: muchos se han deshecho de sus documentos, si es que los tenían, para no ser deportados. Ocultan su nacionalidad y procedencia. No tienen dinero para pagar a las mafias de las pateras, y sólo les quedan dos vías, o dar con una argucia que les permita cruzar las vallas que cierran las fronteras con Ceuta y Melilla o el recurso a la fuerza.
Otra cara de la inmigración la constituyen las mafias dedicadas al tráfico de personas. Sólo en los seis primeros meses del año 2005 la Policía detuvo a 116 personas vinculadas a 31 redes dedicadas a este tipo de fraude, mientras que la Guardia Civil arrestó a 133 personas relacionadas con distintas organizaciones especializadas en este ámbito delictivo. Asimismo, agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron a 103 integrantes de 37 redes de explotación laboral de extranjeros y la Guardia Civil a 245 miembros de esta clase de organizaciones.
La propia inmigración irregular también nos muestra otra realidad al permitir que ciertos empresarios, que no todos, cometan delitos aprovechándose de la situación vulnerable de los inmigrantes y su miedo a denunciar prácticas abusivas. Este tipo de empresarios solicitan dinero por adelantado para formalizar contratos que abren las puertas a la regularización.
Por último, la imagen de la inmigración que más vértigo social presenta se produce cuando se relaciona este fenómeno con la xenofobia o, directamente, con el terrorismo. Todo ello genera una percepción social del fenómeno migratorio tan perjudicial para las personas inmigrantes como para la sociedad española.
Esta visión negativa, asociada a peligros, fraudes e irregularidades que envuelve al fenómeno de la inmigración no se corresponde, sin embargo, con la realidad de la inmigración en España que en un contexto de envejecimiento de la población y probadas muestras de escasez de mano de obra en algunos sectores, la inmigración es un fenómeno positivo para el sostenimiento de un elevado ritmo de generación de riqueza que garantiza, entre otras cosas, el futuro de nuestro modelo de protección social.
Veámoslo de este modo: el enorme incremento de inmigración no es parte de un problema, es parte de un éxito. Es el estancamiento de la población lo que debe provocar la alarma, no el incremento. España atrae porque es una sociedad en expansión. Es un gran reto y una oportunidad.
CAUSAS
2. Causas de la inmigración
Generalmente los factores de expulsión siempre se han relacionado con las especiales dificultades que se sufren en los países de origen (pobreza, conflictos armados o disidencia política) y el mayor "nivel de vida" existente en los países de destino.
A pesar de considerar todas estas causas como factores de expulsión, no son suficientes para provocar los movimientos migratorios, y en este sentido, son imprescindibles ciertas características en el mercado de trabajo del país de destino. En el caso de España cabe destacar las siguientes:
- Volumen de necesidades no cubiertas de mano de obra.
- Segmentación del mercado de trabajo:
- El segmento secundario está compuesto por ocupaciones que requieren poca cualificación, en actividades muy intensivas en mano de obra y de baja productividad, en las que concurren condiciones como: bajos salarios, estacionalidad y temporalidad, pocas posibilidades de promoción, etc.
- La presencia de un importante volumen de economía sumergida amplía ese «segmento secundario»
- La población activa tiende a encuadrarse en el segmento primario fundamentalmente a través de la adquisición de un alto capital formativo
- Coexistencia de unas tasas de paro más o menos elevadas con una relativa escasez de oferta de mano de obra en ocupaciones de baja cualificación y bajos salarios.
- Presencia de las llamadas «redes étnicas», capaces de acoger y de orientar a sus conciudadanos en el inicio de su trayectoria en el país de destino.
También juegan un papel importante las características de España por su situación geopolítica. Entre las causas de atracción en este caso podemos citar su pertenencia a la Unión Europea, su posición fronteriza dentro de la misma Unión con el Norte de África y su pertenencia al conjunto de países de habla hispana.
CARACTERIZACIÓN
3. Caracterización de la inmigración en España3.1. Según el padrón municipal de abitantes
Según datos del padrón de habitantes, a 1 de enero de 2005 había en España un total de 3.691.547 extranjeros. Si comparamos esa cifra con los apenas 500.000 que había en 1996, nos podemos hacer una idea de la dimensión que ha alcanzado el fenómeno de la inmigración extranjera en nuestro país en los últimos años. Estas cifras deben tomarse como una aproximación al fenómeno, con la prudencia necesaria derivada de ciertas inexactitudes en el Padrón, pero permiten observar con claridad una tendencia creciente:
- La población extranjera en España representa, aproximadamente, un 7% del total, superándose el 10% en algunas Comunidades Autónomas.
- El 79% de los extranjeros son nacionales de países no pertenecientes a la UE, siendo los más numerosos los procedentes de países de América Central y del Sur. Por países, destacan los procedentes de Ecuador, Colombia, Marruecos, Rumania y Argentina.
- El 53% de los extranjeros son hombres y el 47% son mujeres. En el caso de los países de América el porcentaje de mujeres es superior al de hombres.
- La mayoría de los extranjeros se encuentran en los tramos de edad entre 20 y 39 años
3.2. Según la Seguridad Social
Los datos de afiliación a la Seguridad Social nos dicen que se observa un incremento espectacular en los últimos años. De los poco más de 300.000 afiliados que había a principios del año 2000 hemos pasado a más de un millón y medio a finales del 2005, es decir, la cifra casi se ha quintuplicado en menos de 6 años.
La estructura por regímenes de los afiliados extranjeros no comunitarios presenta tres características que la diferencian de manera considerable de la estructura del total de la afiliación, nacional y extranjera, a la Seguridad Social.
- El primero de estos rasgos es la menor frecuencia de personas encuadradas en el régimen general que representaba, a finales de 2002, un 65,2 por 100 de los afiliados en alta de nacionalidades extranjeras fuera del ámbito de la UE, mientras que en el total de afiliación ese porcentaje se elevaba al 74,9 por 100 a finales del 2005.
- El segundo rasgo es la menor importancia del Régimen Especial (RE) de Autónomos en el colectivo inmigrante; dentro del RE de Autónomos se observa, asimismo, una notable concentración de personas de nacionalidad asiática (destacadamente de China).
- El tercer rasgo distintivo estriba, finalmente, en la importancia del RE Agrario y del RE de Hogar.
3.3. Según la EPA
Según la Encuesta de Población Activa correspondiente al 2º trimestre de 2005 hay una población extranjera en España de 3.324.500 personas. De estas, son activas 2.312.100, dividiéndose entre 2.043.800 ocupadas y 268.300 en paro. La tasa de paro es, por tanto, del 11,6%.
El origen de los extranjeros determina, en algunos casos, diferencias notables en cuanto a su situación laboral. El nivel de paro es mucho más elevado entre los nacionales asiáticos y africanos que entre los europeos y americanos. La tasa de paro global en España, incluyendo nacionales y extranjeros es del 9,3%.
La evolución en los últimos años ha sido la de un crecimiento espectacular de la ocupación extranjera, se ha pasado de los 168.000 ocupados en 1996 a los más de 2 millones a finales del 2005. El incremento más acusado ha sido, obviamente, el de extranjeros procedentes de países no comunitarios, cuyo peso ha pasado del 60% a situarse por encima del 85%.
La ocupación extranjera ya alcanza a un 10% del total de ocupados en España. La inmensa mayoría de los ocupados extranjeros proceden de países no comunitarios, en algunas comunidades llegan a ser más del 90%.
Se suele identificar inmigración con trabajos de baja cualificación y, atendiendo a los datos de la EPA, se puede afirmar que, efectivamente, en los casos de trabajadores extranjeros procedentes de países no comunitarios, es mayoritaria la ocupación en trabajos no cualificados.
La formación de los trabajadores extranjeros presenta características diferentes en función de su zona de procedencia. Es destacable el elevado número de analfabetos entre la población ocupada procedente de África y Asia, que llega a ser del 8%.
La tasa de paro de los trabajadores extranjeros en el conjunto de España es del 11,6%.
3.4. Perfil de la inmigración
De los datos analizados podemos extraer dos conclusiones: la población inmigrante tiene una participación laboral más elevada que la española, y afronta con más frecuencia situaciones de desempleo, pero ambos rasgos se presentan con claridad sólo en el caso de los hombres.
Los inmigrantes se ocupan con una frecuencia mucho más elevada en trabajos que no requieren cualificación ni especialización profesional, y apenas se emplean, en comparación con los españoles y con los ciudadanos de la UE, en ocupaciones con alto nivel de cualificación.
Esta distribución del empleo inmigrante responde a la propia estructura del mercado de trabajo y al menor ajuste inicial de las cualificaciones de la mano de obra inmigrante con los requerimientos de la producción.
Sin embargo también influyen factores no relacionadas directamente al mercado laboral tales como: el reconocimiento de cualificaciones, el conocimiento de los mecanismos formales e informales de articulación de dicho mercado e, incluso, en algunos casos, el idioma.
Por otra parte, influyen en la distribución sectorial y ocupacional de los inmigrantes en su acceso inicial al mercado de trabajo regular, de manera determinante la normativa vigente y los requisitos fijados en ella.
CONSECUENCIAS
4. Consecuencias de la inmigración
Al igual que ocurría en las causas de la Inmigración, las consecuencias de la misma se dan tanto en los países de origen (aporte de divisas, descapitalización social) como en los de destino. En estos países las consecuencias se producen en todos los órdenes: social, cultural, educativo, demográfico, económico, etc. En este artículo nos centraremos en aquellos aspectos más relacionados con el mercado laboral y la economía, pero esto no agota otras consecuencias tan importantes como las relativas al enriquecimiento cultural o las actitudes de los españoles hacia los extranjeros.
Hemos identificado tres aspectos estrechamente vinculados como son: los demográficos, los relativos a la protección social y los laborales que analizaremos a continuación.
4.1. Consecuencias en la evolución demográfica
El fenómeno de la inmigración llega a España en unos años en que la tasa de natalidad ha caído por debajo del 10 por 1000 (período 1994-2000), lo que marcó índices históricos en nuestro país. De ahí que el primer efecto de la inmigración es un aumento inesperado de la población total española.
Este efecto tiene, evidentemente, consecuencias de tipo económico ya que trae consigo un aumento de la demanda privada y de la oferta potencial. Desde el punto de vista estrictamente demográfico, también ha reequilibrado la pirámide poblacional haciendo crecer los tramos de edad más jóvenes, masculinos y femeninos, en particular los de 20 a 34 años.
Asimismo la inmigración está jugando un papel decisivo para el repunte de la tasa de natalidad, ello es apreciable de manera significativa ya en el peso de la población extranjera en las primeras etapas del sistema educativo.
Parece que a medio plazo, y dado que la importante presencia de mujeres en la población inmigrante, la proporción de niños hijos de foráneos se elevará más, induciendo a largo plazo no sólo cierto rejuvenecimiento y el sostenimiento de una mayor población total, sino también un mayor peso en ese total de la población de origen inmigrante.
4.2. Consecuencias en el sistema de protección social
El efecto inmediato de la inmigración sobre el sistema de protección social se traduce en un aumento de la afiliación a la seguridad social con el consecuente incremento de ingresos por cotizaciones. Y ello a pesar de que las ocupaciones más frecuentes entre inmigrantes tienen bases relativamente bajas.
En relación a la población española, debido al peso más alto de los extranjeros en el régimen espacial agrario y el régimen de hogar con bases de cotización muy bajas, hace que la población inmigrante realice una contribución relativamente menor, acorto plazo, que la de los afiliados españoles.
No obstante, este escenario es excesivamente inmediato y aún no existen proyecciones a medio plazo sobre la evolución de la población inmigrante debido a que se desconoce el volumen futuro de los flujos de afiliación inmigrante y las trayectorias laborales que puedan seguirse.
4.3. Consecuencias sobre el mercado laboral
El fenómeno de la Inmigración tiene lugar en España con unas características muy concretas de nuestro sistema productivo y su mercado de trabajo:
- Población activa baja y elevados niveles de desempleo entre la población femenina y entre las personas jóvenes de ambos sexos.
- Alta temporalidad y elevada rotación entre el empleo, el paro y la inactividad, que afectan sobre todo a los jóvenes y a las mujeres.
- Un considerable volumen de economía sumergida.
- Baja productividad debido a una estructura en la que dominan las pequeñas empresas y en la que son muy importantes las actividades intensivas en mano de obra, aportando una ventaja competitiva basada tradicionalmente en salarios menores que los de los principales países de la Unión Europea.
- Fuertes diferencias territoriales en los indicadores del mercado de trabajo, combinadas con una baja movilidad de la población activa.
La primera y más inmediata consecuencia de la inmigración ha sido la cobertura de mano de obra, particularmente para empresas que desarrollan actividades muy intensivas en mano de obra (por ejemplo en los sectores de la construcción, la hostelería o la agricultura) y especialmente abiertas a la competencia. Ello habría permitido a este tipo de empresas afrontar en mejores condiciones de competitividad-precio la apertura creciente de los mercados. Sin embargo también este posible que este beneficio tenga su contrapartida en la pérdida de renta de los asalariados y, sobre todo, con su efecto a medio y largo plazo sobre la eficiencia del sistema productivo.
Sin embargo, el hecho de que la población inmigrante ocupe principalmente puestos de trabajo de baja cualificación no significa que no dispongan de cualificaciones superiores. Este desajuste entre la cualificación del trabajador y la del puesto de trabajo se produce a menudo el desconocimiento del idioma, el no reconocimiento de los títulos educativos obtenidos, los prejuicios y la discriminación en sus muchas formas.
Por otra parte deben considerarse los efectos del empleo inmigrante en el marco de la economía sumergida. Aunque el primero no tiene por qué asociarse necesariamente a ésta, el último proceso de regularización es una prueba evidente de la importante presencia de extranjeros en situación administrativa irregular.
La economía sumergida conlleva efectos altamente negativos para el mercado laboral: aumento de la segmentación, degradación de las condiciones laborales, exclusión social, competencia desleal entre empresas, pérdida de ingresos o incremento del gasto en protección social derivado del reconocimiento de prestaciones universales.
Por otra parte, la economía sumergida, en la medida que funciona con salarios más bajos, contribuye a generar un efecto "a la baja" tanto en los salarios como en las condiciones de trabajo en sentido más amplio.
MARCO NORMATIVO
5. Marco normativo. Flujos y mecanismos.
5.1. Contexto normativo y regulación del flujo de inmigrantes
5.1.1. Unión Europea
En el ámbito de las Instituciones Europeas existe un importante número de disposiciones normativas referidas a la regulación de la situación de los inmigrantes y el control del flujo de trabajadores de terceros países.
Cabe destacar como, tras el Consejo Europeo de Tampere y en el marco del seguimiento de la Estrategia de Lisboa, la Comisión formula una Comunicación sobre inmigración, integración y empleo [COM (2003) 336 final], en la que establecen propuestas para apoyar la puesta en práctica de políticas eficaces relativas a la integración de nacionales de terceros países. En este texto se abordan el marco legislativo actual de integración y los planteamientos establecidos a escala europea, así como las orientaciones y prioridades estratégicas futuras.
El 8 de abril de 2003, tras su Comunicación de 14 de enero de 2003 sobre el futuro de la EEE, la Comisión aprobó sus propuestas de directrices y recomendaciones sobre el empleo, que incluyen recomendaciones acerca del trabajo de las personas procedentes de terceros países.
Por otra parte, en estos momentos se está debatiendo la Propuesta de directiva del Consejo relativa a las condiciones de entrada y residencia de nacionales de terceros países por razones de trabajo por cuenta ajena y de actividades económicas por cuenta propia que, una vez aprobada, será el primer instrumento específico de armonización de las condiciones de acceso al empleo en los Estados de la UE.
5.1.2. España
Respecto a las normas acerca de inmigración en España, la norma fundamental que regula la situación de la población extranjera en España es la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. Este texto ha estado y aún está siendo sometido a muchos debates no exentos de polémica desde su aprobación y ya ha sido objeto de tres modificaciones de mayor o menor calado (mediante la L.O. 8/2000, la L.O. 11/2003 y la L.O. 14/2003).
A finales del 2004, el ejecutivo aprobaba el REAL DECRETO 2393/2004, de 30 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, al amparo del cual se ha llevó un importante proceso de regularización en el año 2005.
En Julio del 2005 entró en vigor una medida interesante que venía recogida en el nuevo Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000: el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura. Este catálogo, que se actualiza trimestralmente, permite que, si la ocupación para la que precisa cubrir un puesto de trabajo aparece en el Catálogo, el empresario pueda solicitar autorización de residencia y trabajo para extranjeros no comunitarios, sin necesidad de presentar una oferta de empleo ante los Servicios Públicos.
Al mes siguiente, en el BOE del 22 de agosto se publicaba la ORDEN TAS/2717/2005, de 18 de agosto, por la que se establecen las bases reguladoras y se convoca para el año 2005, la concesión de subvenciones para la ordenación de los flujos migratorios laborales de los trabajadores migrantes y su inserción sociolaboral. Esta orden pretende dar un paso más para facilitar la contratación en origen, ofreciendo a las empresas ayudas que faciliten diversos aspectos de la migración, desde el alojamiento, los desplazamientos, la canalización y organización de los trabajadores, hasta el asesoramiento y la información sociolaboral o la realización de actividades formativas para trabajadores extranjeros.
Hasta ahora, la gestión de los flujos de entrada en España se ha limitado básicamente al establecimiento de contingentes anuales. De acuerdo con el Reglamento de ejecución del la L.O. 4/2000, el Gobierno, teniendo en cuenta la situación nacional de empleo, las propuestas que eleven las comunidades autónomas y previa audiencia del Consejo Superior de Política de Inmigración y de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas, fijará el número y las características de las ofertas de empleo que se ofrezcan a trabajadores extranjeros que no se hallen ni sean residentes en España, con indicación de sectores y actividades profesionales.
Lo que no es regulado por el contingente se engloba en el llamado "régimen general", término utilizado en contraposición al régimen comunitario que es exclusivo para los trabajadores de la UE. Según las disposiciones legales antes citadas, los extranjeros que pretenden trabajar en España lo pueden hacer si poseen el permiso de residencia y una autorización para trabajar que deberá tramitar el empleador antes de que comience la relación laboral.
RETOS DE FUTURO
6. Retos de futuro y algunas propuestas para su abordaje.6.1. Enfoque integrado
Cualesquiera que sean las propuestas de intervención sobre el hecho migratorio, no pueden abordarse exclusivamente desde cada una de las administraciones o departamentos de las mismas. Por ello se hace necesario, como primera propuesta, establecer un importante grado de cooperación institucional teniendo en cuenta que una buena gestión de la inmigración no deriva sólo de las políticas de inmigración en sentido estricto sino de una amplia gama de políticas.
El factor laboral es fundamental en el fenómeno de la inmigración, pero no es el único que debe intervenir en una política integral en esta materia que debe ir más allá de soluciones coyunturales. No existe una respuesta única para un fenómeno multidimensional como el de la inmigración.
6.2. Mejorar los sistemas de acceso al mercado laboral
Es evidente, analizados los datos relativos tanto al contingente como al régimen general, que ambos instrumentos no han sido capaces de cubrir las necesidades de del mercado laboral español. Como consecuencia de ello se han venido produciendo en los últimos años diversos proceso de regularización extraordinarios. Sería, por tanto, pertinente revisar tanto el régimen inicial de concesión de los permisos de trabajo como el sistema de contingente y el de contratación de trabajadores temporales en origen, que aunque son mecanismos válidos requieren mejoras. El CES en el informe "La Inmigración y el Mercado de Trabajo en España" del año 2004 apunta que estas mejoras deberían centrarse en mejorar la claridad y sencillez en el procedimiento, agilidad en la tramitación y contacto más estrecho y permanente con los empleadores, por un lado, y la simplificación y unificación de la gestión, de manera que el sistema gane en eficacia y credibilidad, garantizando el marco de derechos de los trabajadores y la cobertura de las necesidades de mano de obra de los empresarios por otro.
Además de mejorar los instrumentos existentes, conviene desarrollar algunos de los mecanismos ya previstos. Entre ellos conviene citar los siguientes:
- El catálogo de ocupaciones de difícil cobertura , recién puesto en marcha, es un tímido paso, de cuyos resultados convendrá estar pendiente.
- Está pendiente de desarrollo la figura del visado para la búsqueda de empleo, introducida por la Ley Orgánica 14/2003, de 20 de noviembre.
- El CES considera deseable que en dicho desarrollo reglamentario se mantengan al menos los requisitos para la obtención de un permiso de residencia temporal por la vía de arraigo tras tres años de residencia efectiva en España, tal como están regulados en el vigente artículo 41.2.d) del Reglamento, es decir, como una posibilidad individual y excepcional de obtención del permiso de residencia temporal cuando se acredite una situación de arraigo, considerando como tal la incorporación real al mercado de trabajo y los vínculos familiares con extranjeros residentes o con españoles, sin exigir la concurrencia simultánea de ambos requisitos.
Por otro lado se deben analizar nuevas opciones que complementen y mejoren los instrumentos actuales:
- Creación de una unidad o ventanilla única que concentre, coordine y simplifique todos los trámites a realizar.
- Reforzar los instrumentos de conexión entre la oferta de mano de obra extranjera y las demandas del tejido productivo español, mejorando la actuación de los Servicios Públicos de Empleo .
- Cambiar el enfoque intentando establecer un objetivo de inmigración anual tomando en consideración las necesidades de recursos humanos en sentido amplio considerando aspectos tales como el volumen más deseable de población activa, las previsiones acerca del crecimiento económico, el crecimiento de la población, las previsiones de desempleo o la capacidad de facilitar los recursos necesarios para atender a la población inmigrada.
6.3. Intermediación laboral en los países de origen
La legislación actual concibe la inmigración desde un planteamiento pasivo, restrictivo y basado en la contingencia. En cambio, un planteamiento proactivo reconocería la inmigración como una realidad y una necesidad. Un planteamiento de este tipo es compatible con el establecimiento de un objetivo anual de inmigración que guíe la selección y contratación en origen.
Para ello es preciso dotar de medios al Sistema Nacional de Empleo, promoviendo su presencia en los países de origen con mayor número de candidatos para trabajar en España. Sólo de esta forma se podrían crear los necesarios cauces de colaboración bilaterales para lograr una efectiva selección, basada en la competencia y adecuada a las necesidades del mercado laboral español.
6.4. Combatir la inmigración ilegal
Una de las más obvias y principales prioridades de la política de inmigración debe ser reducir el voluminoso y creciente contingente de inmigrantes irregulares. Las altas tasas de irregularidad dependen en medida considerable de la existencia de una importante demanda de mano de obra inmigrante en situación irregular y, previamente, de la extensión de la economía sumergida.
En este sentido la expulsión es el peor de los remedios para luchar contra los residentes irregulares y el control de fronteras, aunque importante, se muestra ineficaz. Por ello conviene estudiar otras alternativas, entre las que destacamos dos recogidas en el informe Weil: unna, más clásica, consiste en reforzar y hacer funcionar mejor los dispositivos de lucha contra el trabajo irregular, mejorando la dotación de la Inspección de Trabajo. La otra, más original, consiste en favorecer la desecación de segmentos del mercado de trabajo que atraen a esta mano de obra irregular (hostelería-construcción, agricultura), gracias a una organización y reglamentaciones de trabajo menos duras para los empresarios y asalariados.
6.5. Promover la integración laboral
Hasta ahora hemos centrados nuestras propuestas en acciones relativas a facilitar el acceso de las inmigrantes a nuestro mercado laboral. Diríamos que son propuestas dirigidas a las "personas que están por venir". Es imprescindible, no obstante, considerar políticas dirigidas a las personas inmigrantes que ya se encuentran en nuestro país. En este sentido conviene a todos: inmigrantes y sociedad de acogida, promover la integración laboral y social efectiva.
En esta línea se apuntan algunas propuestas:
- El primer nivel de integración debe consistir en aplicar a las personas inmigrantes las políticas activas de empleo generales. Los procesos de integración de inmigrantes no deberían fragmentarse de los generales.
- No obstante, existen dificultades específicas entre la población inmigrante como son:
- Desconocimiento del idioma para los provenientes de África y Asia fundamentalmente. Este desconocimiento supone un grave obstáculo para acceder a puestos de trabajo del sector servicios o que requieran cierto nivel de cualificación. Para paliar esta dificultad debería promoverse la formación lingüística desarrollada tanto de manera específica como integrada en la Formación Profesional.
- Dificultad para clasificar su perfil ocupacional adecuadamente debido a la carencia de acuerdos de homologación de las titulaciones expedidas en sus países de origen. Arreglar este problema implica adoptar desde los Servicios Públicos de Empleo un modelo de clasificación profesional basado en el reconocimiento y acreditación de competencias.
- Diferente tratamiento en el caso de las restricciones a la movilidad. Los permisos de trabajo son excesivamente restrictivos en cuando a la movilidad ocupacional y geográfica.
Por consiguiente, para incrementar la integración de los inmigrantes en el mercado de trabajo, hay que avanzar en dos áreas principales:
- Facilitar el acceso a un puesto de trabajo a través de las políticas activas de empleo de carácter general.
- Eliminar la discriminación mediante la implementación de apoyos específicos que permitan a las personas inmigrantes remover los obstáculos asociados a su condición de extranjeros.